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Doom Eternal – Impresiones desde la GamesCom 2019

Heavy metal, sangre, frenetismo, posesiones infernales y mucha pólvora. Eso es lo que espero encontrarme cuando hablamos de Doom… y eso es lo que nos dan con Doom Eternal. Debo decir que el listón se quedó muy (muy) alto con Doom, la entrega que sacaron hace 3 años, pero es que id Software, lejos de acomodarse en una fórmula que ya de por si funciona y gusta, han vuelto a retocerla para sacarle aún más jugo. Creo que aún me dura la emoción con la que salí después de probar la demo en GamesCom 2019 y tacho los días hasta el próximo 29 de noviembre para poder jugar largo y tendido a esta nueva entrega.

La primera sensación nada más iniciar la demo fue que Doom Eternal no se esconde y va de frente. El juego te dice claramente (que no literalmente, entiendeme): «sí, la fórmula es la misma, pero nos hemos inventado nuevas mecánicas para justificar más muertes demoníacas». Y con el paso de los minutos puedes comprobar como es así. ¿Os acordáis en Doom como para conseguir vida o munición había que acabar con los enemigos de forma distinta? Una mecánica que estaba ahí, se podía utilizar pero que no llegaba a ser vital para el desarrollo del juego. Pues bien, en Doom Eternal, han cogido esta mecánica, le han dado una vuelta y ahora será mucho más accesible y se convertirá en la piedra angular de esta próxima entrega.

¿Qué te estás quedando sin vida? Ejecuta a un enemigo con tus propias manos. ¿Qué no tienes apenas munición? Saca la motosierra y problema solucionado. ¿Quieres una mezcla de ambas? Acaba con los enemigos a balazos. ¿Qué hay muchos enemigos en área? Déjalos bajos de vida y acaba con ellos de golpe haciendo una ejecución múltiple. Estas opciones de mecánicas nos harán pensar como acabar con cada enemigo dependiendo de en que situación nos encontremos.

Y sí, me podéis decir «es que eso ya estaba en la anterior entrega» y os diré «no tan bien implementado». Han convertido esta mecánica en algo divertido y que hace que replanteemos como encarar cada momento de la partida dandonos más opciones. También he de destacar que el uso de la motosierra ha sido integrado como un arma más y no como un complemento que sacar a ratos y eso es algo que me ha gustado.

Las armas también han sufrido un ligero cambio añadiendo un arsenal algo más extenso y dotando a las «mejoras» de herramientas algo más pensadas que en su anterior entrega. De entra ellas destaca la escopeta con gancho que nos permite aturdir y acercarnos a cualquier enemigo al que agarremos para (si le hemos bajado suficiente la vida) acabar con él con una ejecución. Este arma le va como anillo al dedo a esta nueva entrega ya que es algo más frenética (aun más si cabe) que su predecesora.

Supongo que fue por la euforia de probarlo, de poder jugarlo en su mayor esplendor, pero la sensación que tuve es que todo iba mucho más rápido que en la anterior entrega. Lo he podido comprobar estos días (instalando de nuevo Doom) y el protagonista es algo más pesado que en Eternal y, mi sensación, es que el salto y el movimiento de cámara también está cambiado para adaptarse al ritmo de juego.

La sensación con la que salí del puesto de Bethesda fue la de haber podido jugar al GOTY de acción de 2019 y de tener ganas de jugarlo y disfrutar de todas y cada una de las horas que dará este Doom Eternal. Eso… y que Bethesda va a ser la culpable de que desembolse en una nueva gráfica. Yo os maldigo.

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