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Análisis | Asterix y Obelix XXL 3, los galos han vuelto

«Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste, todavía y como siempre, al invasor.»

He tenido que ir hasta la estantería donde aún conservo todos mis cómics de cuando era pequeño para copiar, palabra por palabra, esta introducción que siempre había querido utilizar… y mira por donde lo he acabado haciendo. El regreso de Asterix y Obélix al mundo del píxel es siempre bien recibido ya que, para mí, son de esos dibujos que nunca van a envejecer. A sus espaldas llevan más de 27 años repartiendo tortas a los romanos con entregas en varias plataformas: desde las arcades hasta las aconsolas actuales.

Es por ello que, aprovechando el regreso de los galos al cómic y al cine, Microids ha querido resucitar la saga XXL. Primero con una reedición de sus dos primeras entregas y después con este Asterix y Obelix XXL 3. ¿Os ha preparado ya Panoramix vuestra pócima secreta?


Visitando la galia

Siendo Asterix y Obélix una de las parejas más conocidas del cómic (con perdón de Batman y Robin) piden a gritos un juego en el que, junto con otro amigo, nos convirtamos en los propios personajes. La saga XXL nos daba esta oportunidad y en esta nueva entrega han querido volver a implementarlo abriendo algunos horizontes que sus precedesoras no hicieron.

Todos conocemos la historia de estos dos personajes y su pequeña aldea que siempre resiste al invasor (aunque en nuestra época se les acusaría de dopaje). En esta ocasión tendremos que ayudar a Panoramix ya que está preocupado por su amiga Tales la cual le ha advertido de que su aldea corre un gran peligro. Es por ello que manda a Asterix y Obélix, junto con un menhir misterioso a encontrarse con ella y poder librar a la aldea del peligro que se cierne sobre ella.

Con el objetivo claro se nos abre ante nosotros un mundo semi abierto que podremos explorar a placer y que nos servirá de transición entre misiones. También nos servirá para ir abasteciendonos de objetos y recursos (de cara a la misiones) y sobretodo para recoger cascos de romanos que luego podamos utilizar para desbloquear nuevas habilidades.

El mundo de Asterix y Obelix XXL 3 se abre ante nosotros como si el cómic cobrase vida. Colores muy llamativos, diseños bastante fieles a la obra de Goscinny y Udezo y una iluminación concreta en cada zona que lo diferencia de lo demás. A nivel visual cumple para lo que se espera de Astérix y Obélix por lo que es una pena que el apartado sonoro se quede algo más atrás tanto en los efectos como en la banda sonora donde no encontramos ningún tema destacable.


La pócima mágica no es dopaje

Desde el minuto cero, Asterix y Obélix XXL 3, se presenta como un beat’em’up (en su tiempo también llamado “yo contra el barrio”, comentario de gamer cebolletas) con una cámara fija que se moverá acompañando a nuestros jugadores. Para aderezar la ensalada de golpes que repartiremos, también tendremos fases de exploración y plataformeo que serán un trámite hasta llegar hasta nuestro siguiente objetivo.

Cada vez que lleguemos a un objetivo nos encontraremos el pilar central de esta entrega: los campamentos romanos. Estos serán, durante todo el juego, la manera de enfrentarnos a los enemigos y de avanzar. La variedad vendrá dada por el Menhir de Obélix (el cual puede romper ciertos elementos o utilizar sus poderes elementales), los golpes especiales que podemos realizar con cada personaje, y de gestionar los recursos que vayamos obteniendo.

Este el punto donde Astérix y Obélix XXL 3 encalla: la repetición de estos campamentos en todas las misiones junto a un sistema de combate demasiado simple. Entiendo que el enfoque del juego tiene un público concreto, que no es precisamente aquel que controla veinte mil variables por segundo en una misión del WoW con otras cincuenta personas. El problema es que al simplificarlo tanto y basarse en estos campamentos han convertido la mecánica en una tésis sobre la repetición y la monotonía. No hay nada que te saque de ese estado de “llego al campamento genérico número trescientos veinte cuatro, aporreo botón, sigo”.

Además, el sistema de combate no da ninguna recompensa por encadenar combos o ejecutar ataques especiales con éxito; al revés penaliza en exceso que nos golpeen o que utilicemos estos ataques especiales con frecuencia. En más de una ocasión he tenido que ir esquivando enemigos con escudo a los que había que golpear con un ataque especial porque no tenía la suficiente energía para ejecutarlo.

Como puntilla señalar también que la cámara que acompaña a este título esta muy bien diseñada… si juegas en solitario. Un problema que arrastran muchos de estos juegos es la decisión de a quién sigue la cámara en caso de separarse. Este título lo resuelve siguiendo al “jugador 1” pero dando libertad total al otro jugador de avanzar por donde quiera, ocasionando muertes porque la cámara no esta bien situada o perdida del personaje porque está fuera de la cámara.


Pócima, a medio gas

Astérix y Obélix XXL 3 no es un mal juego pero es un título que parece hecho para cumplir, para sacar algo de la franquicia rápido y centrarse en otras cosas. El planteamiento sobre el papel es bueno, el componente cooperativo lo mejora pero se estampa de bruces contra un muro desarrollo repetitivo que es insalvable. Su anterior entrega seguía la misma línea que este título pero tenía un valor diferenciador como eran los guiños a otras franquicias o incluso un combate mejor planteado.

Un título que con un poco más de variedad en las misiones (sobre todo en las secundarias), un combate algo más balanceado, y un poco más de peso sobre la historia podría haber sido un título digno para Asterix y Obélix. Al final solo se ha quedado en un “intento de volver a las nuevas generaciones de consolas”. Por material e ideas no será.

Aún así es un juego que puede jugarse con los más pequeños de la casa, los cuales no van a ser tan quisquillosos como nosotros, siendo una manera bastante buena de acercarles a Astérix, Obélix y el universo que les rodea, si es que no los conocían de antes.

Con un mando entre las manos desde el 92. Crecí con un dragón morado, un erizo azul y un fontanero que no se dedica a la fontanería. De mayor intenté comerme la tarta... pero era mentira. Retarme a un duelo de insultos puede ser una decisión mortal. Y por si fuera poco, dirijo una isla de monos... por lo que de mayor ¡quiero ser un gran pirata!.

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