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Mortal Shell, tan duro como una cáscara

Todos los aficionados a los souls-like sabemos lo difícil que es encontrar alternativas lo suficientemente buenas como para tenernos pegados a la pantalla. El caso que nos ocupa hoy es exactamente eso, Mortal Shell nos propone un juego souls-like con añadidos que harán las delicias de los aficionados al género.

La importancia de las cáscaras

Mortal Shell es un juego de acción con un sistema de muerte y resurrección establecida por la saga Dark Souls que tanto nos ha hecho sufrir; solo que con una vuelta de tuerca que añade una mecánica muy interesante y que hace que el juego se juegue de forma diferente a la saga Souls.

Combate frenético

En Mortal Shell, manejamos a un ser sin cuerpo que debe poseer alguna cáscara mortal (humanos) para poder luchar. Las cáscaras no son cualquier humano corriente, sino que están basadas en las clases de cualquier RPG que se precie y son antiguos guerreros poderosos.

Al inicio del juego empezaremos con una cáscara equilibrada en todas sus estadísticas, Harros, que nos ayudará a dar los primeros pasos en el peligroso mundo de Mortal Shell. El resto de cáscaras (con un total de cuatro) deberán ser encontradas por el jugador, por lo tanto, cuantas más cáscaras descubramos, más formas de jugar encontraremos hasta dar con la cáscara que se adapte a la situación que queremos afrontar.

Con este sistema nos encontraremos con Solomon, una evolución de la cáscara inicial, Tiel, un guerrero con poca vida, pero con mucha stamina y el tanque del juego, Eredrim.

El mundo tiene muchos detalles

La elección de cada cáscara es vital en determinados puntos del juego dado que cada cáscara es adecuada para cada tipo de enemigo y nos puede facilitar ciertos combates una vez avanzas en el juego.

Algo más que un simple cuerpo

Más allá de ser una skin del personaje, el hecho de que el personaje sea un ser dentro de un cuerpo hace que los cuerpos sean algo secundario en el combate y nos permitan hasta tener una segunda oportunidad.

En Mortal Shell, las cáscaras pueden endurecerse para parar golpes, en cualquier momento. Al principio es algo confuso y no sabes muy bien como utilizarlo, pero, por ejemplo, nos enfrentamos a un enemigo muy rápido, que nos deja ni asestarle un solo golpe. Realizamos el ataque, pero en mitad de él, nos endurecemos, el enemigo ataca parando su ataque y nos eliminamos el endurecimiento para continuar el ataque que hemos iniciado anteriormente.

Enemigos de todo tipo

El endurecimiento del cuerpo es algo difícil de controlar, dado que tiene un tiempo de recarga y no siempre es efectivo, pero ayuda a crear estrategias en base a parar golpes de los enemigos en momentos específicos para derrotarlos.

Más allá de parar golpes, el endurecimiento de las cáscaras nos permite tener más de una vida. Una vez nos derrotan, nuestro cuerpo real saldrá de la cáscara y la cáscara se endurecerá; si conseguimos volver a la cáscara que estábamos manejando antes de que nos golpeen, conseguiremos una segunda oportunidad.

Tener en cuenta el endurecimiento y la segunda vida, es esencial en Mortal Shell, quizá algo complejo dado que los enemigos finales te obligan a usar todas estas mecánicas para poder derrotarlos o hacerles combos que les quiten mucho daño.

La torre central del mundo

En Mortal Shell nos encontramos con un mundo con múltiples bifurcaciones, en el cual es muy fácil perderse. Hay tantas ramificaciones de caminos, esquinas, huecos en las paredes por los que pasar, etc… que puede llegar a confundir al jugador, por lo menos al inicio del juego. Tendremos que tirar de bolígrafo y papel para hacernos un mapa propio, que nos ayude a orientarnos.

Nos encontraremos con todo tipo de NPC

El mundo se compone de una torre central, a modo de lugar seguro; un bosque a su alrededor y tres templos que deberemos superar. El juego esconde multitud de secretos y recompensa la exploración, dado que buscando recovecos podremos encontrar desde mejoras para el personaje como mejoras para las armas.

Se agradecería que el mapa central, tuviera más coherencia, dado que es complicado orientarse en las primeras horas del juego y mueres por no saber donde estás o cómo volver.

Un souls-like a pelo

En Mortal Shell nos olvidamos de los niveles o los valores de las estadísticas. Aquí cada cáscara tiene unas estadísticas base y no se pueden mejorar, más allá de mejorar las armas. El sistema de mejora de Mortal Shell está basado en glifos, una vez los desbloqueamos, obtenemos una habilidad pasiva, pero nunca conseguimos mejoras en las estadísticas como tal.

Combates sin parar

Por lo tanto, es uno de los aspectos más controvertidos del título, dado que, si en Dark Souls nos encontrábamos con un enemigo difícil de derrotar, podíamos farmear y mejorar nuestro ataque o vida. En Mortal Shell no existe esa posibilidad, sino que tienes que intentarlo una y otra vez, hasta que lo consigues, frustrando en ocasiones al jugador.

El juego compensa el hecho de no poder mejorar al personaje con que te da total libertad en como completar los diferentes templos (objetivo principal del título), de esta forma, si un enemigo final se te resiste, puedes ir a otro templo a intentar derrotar a otro enemigo.

Una de las armas disponibles, es la maza llameante

Más allá de las estadísticas, en Mortal Shell nos encontramos en que existen cuatro armas distintas y para conseguirlas tendremos que derrotar al actual poseedor del arma, cosa que no será para nada fácil. Las armas son completamente diferentes entre sí, cosa que es ideal para probar combinaciones entre armas y cáscaras hasta encontrar el modo adecuado para cada jugador.

Como conclusión, es un título merecedor de ser uno de los pocos que han sabido integrar las mecánicas souls-like junto con nuevas mecánicas para hacer de él, un juego memorable. Es posible que su alta dificultad eche para atrás a la gente, pero su rico mundo y su estética, conseguirá atraparos.

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