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Summer In Mara, entre olas y recados

Una de esas aventuras con luces y sombras que viene a ganarse un rincón en nuestros corazones

Los que nos dedicamos, ya sea por hobbie o por profesión, a redactar sobre videojuegos solemos tener un dilema constante a la hora de analizar un nuevo título que se nos encarga. Disfrutar de un juego desde el punto de vista del jugador siempre generará una concepción distinta en contraposición a verlo desde la óptica de un analista.

Aunque ojo, aquí nadie está hablando de conceptos como la subjetividad o la objetividad. Creo que ese debate ya está enterrado desde hace tiempo. Aquí en Isla de Monos siempre optamos por describir nuestras experiencias de la forma más personal posible, argumentando y justificando nuestros puntos en base a lo que hemos vivido a los mandos.

Mi problemática viene porque, aunque hay ciertas ventajas e inconvenientes que todo jugador de Summer In Mara podrá ver a simple vista, otras siento que depende única y exclusivamente del tipo de jugador que seas y de lo que pese más en tu balanza personal.

Por eso, aunque iré haciendo estas puntualizaciones a lo largo de todo el texto, creo que es de justicia aclarar que este título pretende que tengas un ritmo más pausado. Quiere que te detengas de forma habitual en sus secundarias, que explores cada isla con calma y que maximices tus recursos para completar las misiones con mayor rapidez.

Personajes entrañables y entregas

Y es que la estructura de Summer In Mara es bastante sencilla: Partimos de una isla central personalizable donde podremos recolectar recursos a través de una sencillas mecánicas de granja que recuerdan a los clásicos Harvest Moon. Dichos materiales nos servirán para completar misiones de los personajes que vamos conociendo por las diversas islas que completan el océano de Mara.

¿Es importante que hagamos las secundarias? Muchísimo. En parte viene dado a que muchas recompensas que obtenemos de ellas son necesarias para poder avanzar con la principal. Pero también porque los personajes son lo que sustentan todo el peso del juego bajo sus hombros, ya que estamos ante un título que sorprende especialmente por lo bien escrito que está.

Todos los personajes tienen un pasado que justifica su forma de actuar. Todos tienen problemas, inquietudes, sueños y objetivos con los que podemos empatizar fácilmente. Y muchos de ellos se encuentran conectados a otros, haciendo que los lazos de amistad se expandan y crezcan a lo largo de las horas. Este es sin duda su apartado más interesante, porque deja abierta la puerta a la posibilidad de que Summer in Mara hubiese ganado mucho siendo una novela visual.

Tú, tu isla y tu granja

Esta idea me viene ya que su apartado de exploración y recolección de recursos quizá brilla un poco menos que el resto de los elementos. Que si bien no terminan de deslucir del todo el conjunto, si que pienso que aquí la balanza del jugador va a tener mucho que decir en el veredicto final. Esto se debe, en parte, a la estructura de las misiones que debemos ir completando para desgranar la historia.

En su mayoría, los desafíos que nos propone el título son más una barrera de tiempo que un reto interesante. Son propuestas de ir del punto A al punto B donde el mayor aliciente consiste en ver como lograr optimizar todas las idas y venidas para rascar unos segundos. De nuevo, creo que esto puede tomarse de un punto de vista más relajado. Haciendo sesiones cortas para completar una o dos entregas y ver la siguiente línea de diálogos.

Pero volvemos a lo que dije antes: ¿Merece la pena el tiempo que inviertes yendo de arriba para abajo entregando calabazas y plantando pimientos por unas cuantas líneas de diálogo más? Si tuviera que daros un veredicto, debo reconocer que depende mucho del momento, el tipo de entrega y tu capacidad para gestionar los elementos de los que dispones.

Porque si eres un jugador más o menos responsable, que repone las semillas, tala de vez en cuando, se pasea por las minas con asiduidad o se preocupa por tener la cartera llena, creo que, salvo contadas excepciones, no te resultará demasiado difícil tener un poco de todo. De ahí viene el drama de analizar el juego desde un punto de vista demasiado periodístico: Si vas enfilado a completar la principal lo más rápido posible, vas a tener que dar más paseos de los necesarios que si hubieras diversificado un poco mejor las tareas.

Puestas de sol y ritmos pausados

Aun con todo, el juego se las apaña muy bien para generar momentos bonitos y personajes que recuerdes con cariño. Por lo que recomiendo encarecidamente que os acerquéis con calma a este juego. De hecho, creo que todo el ambiente que construye a su alrededor te está pidiendo eso en específico. Que explores cada rincón, que repongas tu recursos que te tomes tu tiempo para hablar con todo el mundo.

Ya que a pesar de algunas imperfecciones donde se dejan ver las costuras de un título independiente, Summer In Mara es un juego en el que apetece quedarse. El diseño de sus islas es muy divertido, invitando a explorar cada pequeño recoveco e ir anotando los recursos que pueden darte. Su cuidada paleta de colores o la peculiar estética de las diferentes razas y personajes hacen que sea un videojuego de los que destacan entre otros de mecánicas similares.

Mención especial merece su banda sonora, a la que le doy mi sincera enhorabuena. Aunque a veces se puede echar de menos un mayor repertorio, sus melodías son de las que de pronto te encuentras tarareando mientras paseas por la calle. Todas se ajustan bien al entorno y universo que han creado, haciendo que la estancia en Mara se aprecie de forma distinta.

Aun así, siento que hay una pequeña parte de querer abarcas más de la cuenta. La exploración por el océano por ejemplo, aunque resulta preciosa en cuanto a estética, no se siente como una verdadera aventura por el océano. Cada fragmento de mapa solo incluye un isla que puedes ver desde el principio su localización. Y salvo algunos puntos de pesca especiales, acaban resultando más una especie de peaje para ir de un sitio a otro que un medio en sí mismo. Y desde que llegó el viaje rápido, socorrido por un lado, pero quitando algo más de peso al barco por el otro.

Tampoco quiero alarmar a nadie ni crear una imagen que no es cierta: El juego no presenta bugs ni errores importantes. Salvo algún atasco típico del personaje en algún rincón de la ciudad, que se solucionó saltando unos segundos, es un título bastante estable al que poco se le puede achacar. Además, sus creadores están implicados en el mantenimiento del mismo y tiene pinta que si sucede algún error importante no tardará mucho en ser solucionado.

Conclusión

Con todo esto dicho, creo que podemos concluir que estamos ante un título donde toca hacer balanza personal y adecuarse a su ritmo y forma de hacer las cosas. Por un lado tenemos un historia preciosa, con unos mensajes sencillos pero importantes, que sabe trasmitir con maestría y bien tino gracias a personajes y situaciones enternecedoras. Si sois amantes de la naturaleza y estáis concienciados sobre el medio ambiente, creo que Summer in Mara ocupará un lugar especial en vuestra estantería.

Sin embargo, al otro lado de la balanza tenemos todo el esfuerzo que debemos realizar para ir obteniendo esos diálogos e interacciones. Un sistema de misiones que, si bien podemos optimizar de forma más o menos sencilla, a más de uno se le hará cuesta arriba debido a su diseño más bien simplista que hubiera agradecido una vuelta más. Ya que, de nuevo, sus personajes secundarios dan momentos maravillosos y están muy bien escritos, y es una lástima que alguno no acceda a ellos debido a sus infinitos encargos.

Al final, siento que desde el punto de vista de un analista que vaya directamente a completar la principal para entregar el texto rápido no se llega a apreciar los matices que un jugador más dedicado y pausado podría llegar a tener. Un estilo de juego más relajado, igual que los vaivenes de las olas del océano de Mara, creo que sería el oportuno para disfrutar de la totalidad de un título que tiene muy buenas intenciones que se equivocaba en la forma de entregarlas. Pero ese mensaje termina llegando y vale mucho la pena leerlo.

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Ingeniero informático en proceso y escritor frustrado. Me forjé con las portátiles y todavía sigo con ellas. Estoy en esta tripulación para poder narrar mis aventuras como jugador y divagar sobre esta preciosa industria. En la actualidad soy entrenador de los Alas Nocturnas y maestro de la Llave Espada a tiempo parcial.

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