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El caso Corbitt, unir videojuegos y salas de escape de la mano de Al Otro Lado

Lo digo y lo repito, descubrir las salas de escape es de las mejores cosas que me han pasado (en cuanto a hobbies se refiere). No es solo porque las considere una evolución de las aventuras gráficas de toda la vida en la realidad, donde el ingenio y la resolución de puzles estaba por encima de las demás cosas, si no porque entrar en una sala de escape es convertirte en el protagonista de esa aventura gráfica con la que nos quedabamos hasta altas horas de la madrugada.

Como ya comenté hace un tiempo, si te gustan los videojuegos tienes que probar una sala de escape, ya que las mecánicas y los retos tienen similitudes y mecánicas heredadas. ¿Os acordáis cuando había que encontrar el código del candado en la comisaria de Resident Evil 2 o ese puzle con un pollo y una polea en Monkey Island? Pues imaginaos eso pero en vuestras propias carnes; ya os dejo de vender las salas de escape.

Con el auge de este fénomeno mundial el género de salas de escape ha vuelto a repuntar en los videojuegos. No es que el género no existiese pero con el paso a un segundo plano de las aventuras gráficas el interés por estas aventuras fue en decrecimiento. Sin embargo, bajo esta fórmula de habitación de la que salir en menos de una hora han sido muchos los títulos que han querido recrear la experiencia sin salir de casa.

Sin embargo, el caso que os traigo hoy es peculiar ya que son los propios creadores de una sala de escape los que han creado una versión virtual para ayudar en estos tiempos de cuarentena. Nos tenemos que ir hasta Castro en Cantabria para encontrar Al Otro Lado una propuesta que nos llevará, a través de dos aventuras (de momento), por un universo propio que han creado al cobijo de las historias de Lovecraft. Un universo que han querido llevar hasta lo virtual con El Caso Corbitt una experiencia donde, no tendremos sesenta minutos para escapar, pero tendremos que descubrir como hemos llegado hasta una habitación donde cada rincón guarda un secreto.

En el trascurso nos encontraremos con pedacitos del propio universo de Al Otro Lado en forma de archivos que nos sumergirán en los hechos acaecidos en el sanatorio Arkham. Tanto si habéis jugado en sus dos salas (es mi caso) como si no os encontraréis ante una aventura bien pensada y planteada donde tendremos algún que otro quebradero de cabeza, con algún que otro guiño a sus propias salas.

Despertar y no recordar nada. Podría ser un domingo de resaca… pero no.

No puedo hablar mucho sobre los puzles que os encontraréis pero, ataviados con nuestro ingenio y una linterna, nos enfrentaremos a puzles que no son de una dificultad elevada…. aunque tampoco son fáciles. La experiencia que tienen con sus propias salas se nota ya que han encontrado un equilibrio para hacer accesible una experiencia como esta a todo tipo de público. Personalmente he tenido algún problema con el movimiento del personaje o para encontrar algún objeto que, curiosamente, se parecía demasiado al color de la mesa. Los peros del que juega demasiado a demasiadas cosas.

También tengo que apuntar que es una aventura que os podéis descargar desde su página web y, que para ser gratuita, tiene una calidad (tanto gráficamente como en las mecánicas y puzles) que superan con creces a muchos títulos que se venden en Steam por 10 y 15 euros. Un trabajo sin duda excelente que, personalmente, me ha dejado con ganas de seguir explorando en una aventura completa de larga duración (y desde aquí les ánimo a ello).

Quiero terminar recomendándoos, no solo esta aventura virtual, si no también las salas físicas. Dos aventuras distintas y diferenciadas, dentro de un universo coherente, que se pueden disfrutar tanto si sois novatos como si téneis experiencias en salas. Si pasáis por cerca de Castro, parad y dejaos enloquecer por Cthulhu. No os vais a arrepentir.

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Con un mando entre las manos desde el 92. Crecí con un dragón morado, un erizo azul y un fontanero que no se dedica a la fontanería. De mayor intenté comerme la tarta... pero era mentira. Retarme a un duelo de insultos puede ser una decisión mortal. Y por si fuera poco, dirijo una isla de monos... por lo que de mayor ¡quiero ser un gran pirata!.

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