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El papel del estado en Red Dead Redemption: una aproximación

INTRODUCCIÓN: DEL ESTADO DE DERECHO Y DE LA NOCIÓN DE ESTADO

A poco que haya tenido cualquier jugador un contacto con la saga Red Dead Redemption se habrá percatado de que el gran villano de fondo es una fuerza omnipresente, casi omnisciente y arrolladora: el Estado. En concreto, el Estado federal.

No es casualidad, por tanto, que, estando ambos videojuegos desarrollados durante los albores del siglo XX, los protagonistas sean outlaws, forajidos o, literalmente, “fueras de la ley”. Durante el siglo XIX y, por supuesto, el siglo XX se consolidó el Estado de Derecho, pero ¿qué es el Estado de Derecho?. La literatura que responde a esta pregunta es prácticamente inabarcable, pero el pensador Elías Díaz dio una respuesta tan certera que sigue siendo válida en la actualidad:

“a) Imperio de la ley: ley como expresión de la voluntad general; b) División de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial; c) Legalidad de la Administración: actuación según ley y suficiente control judicial; d) Derechos y libertades fundamentales: garantía jurídico-formal y efectiva realización material”. (DÍAZ, 1975: 26).

Si uno sigue la definición dada por Elías Díaz, puede comprobar que el Estado federal de EE. UU. de la época (y del presente) se imbrica dentro de lo que se conoce como Estado de Derecho. El Estado de Derecho para ser tal debe contener la democracia como ingrediente fundamental.

Sin embargo, cabría preguntarse qué es en realidad “el Estado”. La respuesta no es fácil e implicaría una sucesión de tesis doctorales que no tienen cabida en este artículo, pero valga la siguiente definición: el Estado es el ente soberano por excelencia, que siendo poseedor del monopolio de la fuerza legítima regulada por el Derecho ordena una sociedad para conseguir unos fines. Esta definición, muy somera e incompleta, podría discutirse, pues para algunos autores el Estado es un fin en sí mismo. Podemos estar de acuerdo, pero que el Estado sea un fin en sí mismo no obsta para que el Estado posea, a su vez, unos objetivos. Pero ¿qué es el Estado? La aproximación al concepto de Estado por parte de Georges Burdeau es tan implacable como elegante:

“Nadie ha visto el Estado. No obstante, ¿quién podría negar que se trata de una realidad? El lugar que ocupa en nuestra vida cotidiana es tal, que no podría ser eliminado de ella sin que a la vez se viesen comprometidas nuestras posibilidades vitales”. (BURDEAU, 1975: 9)

Otro autor desgranaría el concepto de Estado en varios elementos: Fuerza, Poder y Autoridad. Con todo, su definición es harto pareja a la ofrecida por Burdeau:

“Desde el instante del nacimiento hasta el de la muerte, nuestra vida aparece rodeada por innumerables fuerzas que obstaculizan o favorecen su curso en incluso determinan su destino. Algunas de esas fuerzas son totalmente extrañas a nosotros […], las más eficaces, las más directamente experimentadas por cada individuo son aquellas que están asociadas, de ordinario, a la noción, tan difusa como vaga, de una entidad a un tiempo misteriosa y omnipresente, de un poder indefinido y a la vez imperioso e irresistible: la noción de Estado”. (PASSERIN D’ ENTRÈVES, 2001: 19).


EE. UU.: DE LA CONFEDERACIÓN A LA FEDERACIÓN

Para seguir comprendiendo por qué el Estado es el verdadero enemigo de Red Dead Redemption. habría que hacer un breve repaso a la Historia de los EE. UU., desde su fundación hasta principios del siglo XX.

Sería el 4 de julio de 1776 cuando, en plena guerra de las Trece colonias contra Inglaterra (no contra el Reino Unido, cuidado), el Congreso Continental de Filadelfia aprobase el Acta de Independencia frente a la metrópoli europea. El borrador de dicha Acta fue confeccionado por Adamas, Franklin y Jefferson (VIDAL GALACHE, 2018; WOOD, 2003). De esta forma, el Estado que habría de surgir tras la contienda no habría de ser uno centralizado y fuerte siguiendo el modelo europeo, sino una Confederación compuesta por las distintas Colonias. En 1777 fue aprobado por el Congreso un texto importantísimo denominado como los Artículos de la Confederación y Unión Perpetua. El Congreso pasaría a llamarse el Congreso de la Confederación (VIDAL GALACHE, 2018: 62).

El experimento no funcionó. Los problemas de coordinación, económicos y tributarios, de acuñación de distintas monedas, inflación, sociales y políticos dejaban a la Confederación en una situación muy precaria frente a las distintas potencias, en especial a la europeas. De forma muy breve, puede decirse que en torno a los 1785 y 1787 se dio el paso definitivo hacia un Estado más fuerte, centralizado y coordinado, más propio de la potencia en ciernes que suponía EE. UU. Madison fue uno de los artífices de este viraje hacia el federalismo. Triunfó, por supuesto. Una constitución fue redactada en el año 1787 y sufrió diversas modificaciones y enmiendas a lo largo de los años siguientes: el texto constitucional fue ratificado en 1788, aunque las diversas enmiendas (doce) no serían ratificadas hasta 1791.

Ello provocó un debate político entre federalistas y anti-federalistas, entre los que se incluían, cómo no, los confederados. Esta brecha política, entre otras muchas causas (como la abolición o no de la esclavitud) llevaría a la Guerra de secesión estadounidense entre los Estados del Norte y los Estados del Sur (los confederados) de 1861 a 1865 (ACTON, 2015). La gran mayoría de los westerns se desarrollan en las etapas finales de la Guerra civil o apenas unos lustros después. Ello, algo más en profundidad, será tratado en el siguiente apartado.


EL SALVAJE OESTE Y SU CRESPÚSCULO

Las personas que hayan disfrutado o sigan disfrutando de obras relacionadas con “la conquista del salvaje Oeste”, que no es otra cosa que una colonización masiva de las despobladas zonas del oeste estadounidense, no tardarán en percatarse que los westerns se desarrollan durante dicha expansión. En el imaginario colectivo quedan grabadas escenas de caravanas de colonos, empresarios que buscan riqueza en tierras por explotar, obreros que anhelan nuevas oportunidades laborales para optar a una vida mejor, e incluso criminales que buscan redimirse (o seguir delinquiendo sin impunidad) en un territorio tan vasto como peligroso. Un territorio anárquico, un territorio dominado de forma nominal por el Estado, pero no de facto.

Los llamados westerns crepusculares abordan una serie de acontecimientos en los cuales el salvaje Oeste pasa a estar paulatinamente domesticado: la llegada del ferrocarril (recuerden el final metafórico de Once Upon a Time in the West, película de 1968 dirigida por Sergio Leone), la sustitución parcial de los sheriffs locales por agentes federales, la aplicación de una Justicia más rápida y conforme a Derecho, etc. En definitiva, el Estado reclamando lo que es “suyo”.

Entonces, ¿por qué hemos visto a periodistas de videojuegos, “opinólogos”, “expertos” y demás personas hablando de Red Dead Redemption como un western crepuscular? Las razones son desconocidas, pero quizás obedezcan a: la ignorancia fruto de una formación insuficiente; o a que el término “western crepuscular” suena muy bien.

La saga Red Dead Redemption bebe, se inspira, es un puro homenaje al western crepuscular, sí, pero Red Dead Redemption va más allá: es un western post-crepuscular. ¿Por qué? Las dos razones principales son bien sencillas: a) la civilización en forma de ferrocarriles y ciudades ya ha llegado y está plenamente asentada; b) el Gobierno federal es capaz de imponerse en unos territorios donde unas décadas antes apenas sí habría podido hacerlo.

Los forajidos de esta saga no dejan de ser una panda de desquiciados excéntricos criminales, los cuales, en el mejor de los casos, buscan redimirse y asumir el nuevo sino de los tiempos. Recuerde el lector una de las últimas misiones de Red Dead Redemption, en la que el compañero de Edgar Ross, durante una cacería de nativos americanos que, en teoría, habrá de llevar hacia Dutch, confiesa a John Marston que en Virginia están preparando el arma definitiva. Es el tanque de combate, que debutaría en la Primera Guerra Mundial. Es el Estado que, habiendo civilizado “su” Oeste”, pone la mira en otros territorios en los cuales imponer su dominio. De ningún modo Red Dead Redemption es un western crespucular, por el contrario, es única esta saga en su especie, la única del sub-género western post-crepuscular.

Y esto nos deja ante la siguiente pregunta: ¿podrán ser los protagonistas Outlaws to the End/Outlaws for Life?


EL ESTADO: ENTE SOBERANO Y PREDATORIO. LA RAZÓN DE ESTADO

La idea que maneja el argumento de Red Dead Redemption, de una manera más o menos clara, de una forma más o menos consciente consiste en que el Estado no hace prisioneros, es un depredador que caza sin miramientos, destruyendo todo lo que no se adapte a él.

Por eso no hay que obcecarse en la figura de ese proto-FBI que son los Pinkerton (agencia privada en teoría) en Red Dead Redemption II o los agentes del Bureau of Investigation en Red Dead Redemption. Estos agentes, quizás demasiado maniqueos e infantilizados en RDR II, son la herramienta del Estado (federal), una herramienta que ha de allanar la soberanía del Estado y permitir que el capital circule libre, sin restricciones y peligros por el salvaje Oeste. Es decir, la visión de los guionistas de la saga Red Dead Redemption es, en parte, anarquista, marxista y liberal. Una mezcla un tanto rara, pero que no ha de sorprender al jugador más atento.

La visión es anarquista porque romantiza la vida del “buen salvaje”, es decir, la vida de los forajidos al margen de la ley, cuyas vidas eran bucólicas y perfectas antes de la llegada del Estado; visión marxista porque considera que el Estado es una herramienta de dominación de la clase dominante para perpetuar el sistema capitalista, algo que se ve en la relación entre los Pinkerton, que son sobornados por el magnate Leviticus Cornwall; y liberal, porque el Estado es considerado como un ente político supremo con un hambre voraz e infinito por dominarlo todo, cuando debería ser un mero árbitro del laissez faire, laissez passer.

Ello se ve sin problemas en ambas entregas, aunque el trato del Estado como depredador es más elegante e inteligente en Red Dead Redemption que en Red Dead Redemption II. Lo más interesante, no obstante, es la idea que subyace: la Razón de Estado.

En apartados anteriores la definición de Estado y Estado de Derecho se ha ofrecido de una forma muy somera, ha de insistirse, pero no por ello menos importante. Una idea relacionada con el nacimiento mismo del Estado(-nación) moderno y contemporáneo después es la Razón de Estado. El creador de tal idea no es otro que Maquiavelo, que proponía al Príncipe (al Estado realmente) la supervivencia del Estado a toda costa, sin ambages ni impedimentos de algún tipo; pero ¿cómo choca ello con el Estado de Derecho que, a su vez, ha de ser por necesidad democrático?.

El choque, en efecto, es total, por lo que el Estado ha de actuar discretamente y sin someterse al Derecho si las razones son de suma importancia. ¿Ejemplos? El terrorismo. La tortura a supuestos miembros de organizaciones terroristas sería una razón de Estado. El lector no tendrá que poner gran esfuerzo para encontrar ejemplos a lo largo de la Historia. La moral pulverizada por la razón de Estado.

¿Cómo se ve la razón de Estado en Red Dead Redemption? Muy fácil. La misión de Edgar Ross y su adlátere ha de llevarse a cabo de cualquier manera, por métodos legales o ilegales, pacíficos o violentos, morales o inmorales, pero la caza de una supuesta banda peligrosísima es el objetivo último. Es el Estado, y así lo deja entrever Dutch, el que ha mandado a esos agentes y que mañana bien podrían ser otros. El nuevo sino de los tiempos es imparable, y ellos, forajidos, no tiene lugar en este mundo. La analogía, que es temática recurrente en ambas entregas de la saga, entre nativos americanos, prácticamente exterminados y confinados en reservas, y los forajidos es cristalina.


CONCLUSIONES: RED DEAD REDEMPTION NO ES SOLO UN HOMENAJE AL WESTERN

En apenas dos entregas, los guionistas de Red Dead Redemption nos han ofrecido una historia tan rica que puede observarse y analizarse desde distintas disciplinas. Quizás la “opinología” y las reflexiones más peregrinas sean en la actualidad las que prevalezcan. Los más formados en Comunicación audiovisual son capaces de ver las influencias de los westerns, tanto clásicos como italianos o spaghetti westerns, en la creación de ambos Red Dead Redemption. Y la idea de un Estado predatoria queda fijada en la saga.

Pero debemos ir más allá, pues opinando de forma poco cualificada, politizando y polarizando las opiniones, defenestrando cualquier análisis serio o llamando “ensayo” a cualquier divagación o debate bizantino dejamos de dignificar el videojuego, pues obras como Red Dead Redemption (más su primera parte que la segunda) han dejado a las claras que el videojuego está madurando a pasos agigantados.

Que la puerilidad de una comunidad acostumbrada a mamar de opiniones improductivas provenientes de periodistas escasamente cualificados o de “opinólogos” profesionales, aun menos cualificados y difícilmente calificables, no nos haga caer en las redes de chamanes o gurús contemporáneos. Que los sofismas no sean confundidos con conocimiento, y que el propio conocimiento pueda ser democratizado y no solo reducido a instituciones universitarias en forma de grados o licenciaturas, ya devenidos en poco menos que títulos nobiliarios, demostrando un clasismo académico, muy en boga en la actualidad entre los líderes de opinión del mundillo del videojuego, todo sea dicho.

La intención de este humilde y pequeño artículo nos debe dejar la conclusión de que, si hacemos un esfuerzo, podemos, con las herramientas analíticas necesarias, dignificar el videojuego aportando y recibiendo conocimiento.


BIBLIOGRAFÍA

  • ACTON, J. E. E. D. (2015). Escritos sobre la Guerra Civil y la Constitución de los Estados Confederados de América. Oviedo, España: In Itinere.
  • BURDEAU, G. (1975). El Estado. Madrid: Seminarios y Ediciones.
  • DÍAZ, E. (1975). Estado de Derecho y Sociedad democrática. Madrid, España: Cuadernos para el diálogo.
  • PASSERIN D’ ENTRÈVES, A. (2001). La noción de Estado: Una introducción a la Teoría Política. Barcelona, España: Ariel Derecho.
  • VIDAL GALACHE, F. (2018). La revolución norteamericana. En LARIO, A. (Ed.), Historia contemporánea universal. Del surgimiento del Estado contemporáneo a la Primera Guerra Mundial (pp. 47-68). Madrid, España: Alianza Editorial.
  • WOOD, G. S. (2003): La revolución americana. Barcelona, España: Mondadori.

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Escrito por

Un oso (jacoso) varado en una isla de monos.

2 Comments

2 Comments

  1. Guillermo Sosa

    25 enero 2020 at 22:09

    Magnífico tu análisis. Solo creo haber visto unas leves contradicciones. El salvaje oeste no estaba despoblado al principio de su colonización. Habría que hacer un leve énfasis en que se encontraba ocupado por grupos indígenas, muchos de ellos nómadas, es cierto, pero que a la postre fueron exterminados por las oleadas de colonizadores o, precisamente, por el mismo Estado depredador que evidencias. La otra es que me parece que hay una fuerte contradicción entre el marxismo y el liberalismo del dejar hacer dejar pasar. No digo que sea tuya, seguramente lo es de los creadores de la saga, pero me habría gustado de tu parte una profundización a ese respecto. Insisto, genial tu texto. Saludos.

    • Santiago H. R.

      1 febrero 2020 at 15:57

      Hola, Guillermo. Lo primero, me gustaría pedirte perdón por la tardía respuesta. Lo segundo, debo agradecerte una respuesta tan completa (y educada).

      Voy, si me lo permites, por partes:

      1. En cuanto al extermino de los nativos, llevas toda la razón, es una omisión deliberada, ya que es un tema complicado y polémico, pero la secuencia es tal como indicas: el Gobierno incentiva a colones y comerciantes a ir al oeste; surgen conflictos con los nativos; el Gobierno manda al Ejército a acabar con la amenaza (según el Gobierno); y, finalmente, permiten la conquista y colonización del Salvaje oeste.

      2. Aquí también llevas razón, pues el primer juego da a entender que el Gobierno central del Estado liberal se ha corrompido, alejándose de los ideales de los Padres fundadores. Es una crítica, la de este primer juego, a la tiranía que surge de un Estado fuerte (el federal). Sin embargo, la segunda parte vira hacia la romantización del anarquismo y presenta ideas marxistas. Creo que es una incongruencia por parte de los guionistas. De todos modos, Red Dead Redemption II posee numerosas incongruencias y retcons con respecto a la primera entrega. En lo que se refiere al argumento, Red Dead Redemption II me pareció más ambicioso pero más incongruente.

      Nada más, solo reiterar mis disculpas por la tardía respuesta y agradecerte el comentario.

      Recibe mi más cordial saludo.

      Santiago H.R.

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