Escrito por 19:23 Análisis, Destacado, PlayStation 4

Black Ops Cold War, un digno sucesor espiritual

Treyarch recupera el trono del shooter con maestría y buenas ideas

Hablar de Call of Duty es como cruzar un campo de minas con la increíble ayuda de un monociclo. Parece que hay que sortear cientos de temas escabrosos antes de hablar de él con un poco de propiedad. Es como un mantra que se repite. Que si franquicias anuales, que si fórmula repetitiva, que si estancamiento…

Yo entiendo que todo eso está sobre la mesa. Son debates desde luego interesantes que, el día de hoy, voy a pasar por alto para centrarme en lo verdaderamente importante: La experiencia que nos ofrece Black Ops Cold War. Una la mar de interesante y completa, si me preguntáis a mí.

Aunque vamos a quitarnos las caretas antes de comenzar por el bien del lector: Treyarch siempre ha tenido un lugar especial en mi corazón. Ya sea por su fantástico modo zombies o por su particular forma de hacer las cosas. Black Ops 4 fue un duro bache del que pensé que no sabrían recuperarse. Para mi agradable sorpresa, lo han hecho. Y de forma sobresaliente.

Empezando por el aspecto más superficial, este Cold War pretende ser una secuela de Black Ops 1. No sólo en lo narrativo, sino también en lo espiritual. Alejándonos de aquellas localizaciones tan modernas y colocando un poco los pies en la tierra de nuevo.

Toda la estética y la ambientación están bajo un mantra de grises, propagando militar y un agradable toque ochentero que se agradece como agua de mayo. En general, el estilo que irradia esta entrega es excelente. Un giro de tuerca que después de un Modern Warfare algo plano basado en la pura y dura estética militar, es agradable contar con algo de variedad dentro de lo similar.

El tema de las conspiraciones, los agentes secretos y las operaciones en cubierto es algo que veremos muy desarrollada en la campaña; pero eso no quita que impregne al resto del título. Tengo miedo de que con la llegada de los elementos cosméticos y los pases de batalla se rompa un poco… pero la base de la que parten es excelente.

Persiguiendo un fantasma

Y ya que hablamos de la campaña, voy a abrir un melón: Es el modo que más me ha sorprendido. Sin ningún ápice de dudas, además. Por mucho que las misiones en sí sigan siendo la clásica sartenada de disparos escriptados en forma de película hollywoodiense, todo lo que envuelve a esté clásico ha sido pensado con mucho mimo.

Debo sin embargo matizar y no pecar de simplista, ya que la cantidad de explosiones sin sentido se ha visto reducida considerablemente, optando por misiones con fases de sigilo o con algún tipo de mecánica especial que es de agradecer. No solo eso, sino que, aprovechando la temática de la guerra fría y las operaciones en cubierta, se reserva una serie de puzles y acertijos que sacarán una sonrisa a más de uno por lo curioso de los mismos.

Pero comencemos por el principio: La campaña de la forma más frenética posible, con una primera misión y un vídeo inicial que nos da todo el contexto necesario para que comience nuestra aventura. Encargamos a un personaje customizable en un grupo de operaciones secretas que deben recolectar pistas para dar caza a Perseo, un malvado espía soviético.

Aquí nos llega el primer cambio importante, ya que nuestro protagonista y su identidad juegan un papel determinante en la historia. Además del nombre, tono de piel y escoger su género (entre masculino, femenino o no binario) también podremos seleccionar dos mejoras pasivas que nos otorgarán ventaja a lo largo de la campaña.

Lástima que estemos ante el clásico personaje mudo, haciendo que pierda algo de personalidad en comparación a otros protagonistas. Aunque para compensarlo, el juego coloca a lo largo de nuestra aventura una buena veintena de diálogos que, aunque muchos son totalmente superficiales, otros cambian el curso de la partida por completo.

Como podéis ver, ya de primeras hay muchas cosas que han cambiado. Estamos ante una campaña algo menos bombástica y más centrada en realizar operaciones “reales” en localizaciones variadas. Creo que eso es lo que más me ha gustado, el hecho de que cada misión sea un universo en sí mismo, haciendo que me acuerde de todas ellas sin mucha dificultad.

Este ambiente de operaciones ocultas y recolección de pruebas permea todos los aspectos de la campaña. Para empezar, contamos con un cuartel general en un abandonado garaje que nos permite acceder a las misiones y hablar con los compañeros. Estas aventuras aparecerán dispuestas en un tablón de pruebas que podremos examinar una a una y que nos dan más información del universo que han recreado.

Sorprende como el juego se apoya en un ligero componente de puzle, como he mencionado antes, que hará las delicias de los que nos encanta anotar cosas en un papel y comernos un poco la cabeza. Las decisiones, además de para conseguir algún que otro trofeo, le añaden algo de dificultad y rejugabilidad a la campaña; que siempre es interesante.

Sin embargo, lo verdaderamente interesante llega al final. Una serie de misiones bien planteadas con un fuerte componente imaginativo que es además un homenaje ideal para los que adoramos la campaña del Black Ops original. Por eso hablo de secuela espiritual: Comprende a la perfección lo que hizo grande aquella historia y lo mantiene de forma excelente. Nunca pensé que acabaría una campaña de COD con tan buenas sensaciones.

Multijugador, multitudinario y multidisciplinar

Luego de verter 1000 palabras sobre la propuesta para un jugador de Cold War, muchos os estaréis preguntando: ¿Pero el multijugador que tal está? Desde luego que es la incógnita más importante para resolver cada año. Y como todo, depende muchísimo de la perspectiva del jugador.  

En mi caso, aprecio el estilo más arcade y desenfadado que siempre otorga Treyarch. El movimiento se siente fluido y rápido gracias al deslizamiento, haciendo que todo sea sencillo a la par que familiar.

Los cambios más importantes que presenta este año son en torno al tipo de partida más que a la jugabilidad en sí misma. Para empezar, mi favorito con diferencia: Los mapas. El estilo de tres carriles clásico junto con la buena mano de este estudio ha logrado otorgarnos unos mapas clásicos en diseño, pero muy divertidos en la práctica. Además de su fabulosa ambientación que ya destaqué durante su beta.

Estos escenarios serán testigos de los nuevos modos que destacan con luz propia y que harán las delicias de los jugadores que quieran descansar de los típicos duelos por equipo. Bomba sucia es una mezcla ideal de un battle royale de pequeña escala y un modo táctico para jugar con amigos.

En escuadrones de cuatro deberemos obtener puntos a lo largo del mapa con los que rellenar y detonar una serie de bombas esparcidas por el mapa. La gracia de todo esto es que contaremos con pequeñas mecánicas de Warzone como la reanimación o las placas de armadura, haciendo que sea una especie de experiencia arcade el popular modo. Aunque siento decir que, a pesar de contar con un sistema de gestos y la posibilidad de hacer ping en el mapa, sigue siendo más recomendable jugar con un grupo amigos y un buen micrófono.

Armas Combinadas es sin duda el mejor añadido de la franquicia Black Ops y uno de los mejores de Call of Duty. Nos enfrentaremos a 24 jugadores en mapas de grande extensión para competir en modos como Dominio o Asalto, una novedosa e intensa variante donde tendremos que conquistar puntos de forma progresiva para avanzar en el terreno de combate.

Aquí es donde los vehículos, otra de las principales novedades de la saga, brillan con luz propia. Todos tienen una conducción bastante arcade y directa, por lo que se sienten útiles a la par que poderosos. Tampoco podremos abusar de estos, ya que son más una herramienta al desplazamiento que un arma de destrucción masiva. Cosa positiva, si me preguntáis a mi.

Por muchos pequeños cambios que hayan puesto en las rachas de puntos o en la armería, donde verdaderamente brilla este nuevo COD es en sus modalidades nuevas y la forma de disfrutarlas. Creo que estamos ante uno de los títulos más divertidos de jugar con amigos para realizar tácticas y coordinarse en estos nuevos modos multitudinarios.

Cierro el texto con un broche positivo que ha sido de mis mayores alegrías: Gracias Treyarch por la unificación. Toda la experiencia obtenida en el modo multijugador y en el modo zombies contribuye al nivel global de tu cuenta. Haciendo que desbloquear todas las opciones y accesorios sea aún más fácil. Nunca sientes que pierdes el tiempo en ningún modo; sumando además el hecho de que cada uno tienes su propios desafíos y camuflajes desbloqueables. Todo un acierto para los tiempos que corren que hará que los pases de batalla sean aún más fáciles de desbloquear.

Cold War se presenta como un digno sucesor que no se queda a la sombra de Black Ops 1, si no que se coloca a su lado y lo realza como lo que fue. Su cuidad estética y su temática harán las delicias de los que apreciamos el buen diseño mimado hasta el final. Por otro lado, su multijugador se adapta a los nuevos tiempos, sintiéndose clásico y aún más divertido jugando con una buena escuadra de amigos. ¿Y su modo zombies, os preguntaréis alguno? Pues de lo importante que es, ha merecido su texto a parte que podréis encontrar en nuestra web. Aunque os puedo adelantar de que todo ha salido mejor de lo esperado.

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Ingeniero informático en proceso y escritor frustrado. Me forjé con las portátiles y todavía sigo con ellas. Estoy en esta tripulación para poder narrar mis aventuras como jugador y divagar sobre esta preciosa industria. En la actualidad soy entrenador de los Alas Nocturnas y maestro de la Llave Espada a tiempo parcial.

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