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Análisis | FINAL FANTASY VII REMAKE

Final Fantasy VII Remake

Es recomendable leer este análisis con este tema de fondo:



Final Fantasy VII Remake es un juego muy difícil de analizar por varias razones: la primera de ellas consiste en que este juego es una nueva iteración de una obra maestra total e imperecedera del videojuego; la segunda a causa de la intransigencia y el conformismo de los fans más acérrimos a la Square post-Sakaguchi, evitando posibles debates o críticas justificadas y argumentadas; y la tercera porque es una súper producción ante la cual los estándares de antaño, aunque en algunos casos fuesen mejores, han quedado a un lado, que no desfasados, obsoletos o superados.

Acompañadme en este análisis de Final Fantasy VII Remake, pero hacedlo con la mente abierta, muy abierta, el mismo requisito que nos ha exigido Square-Enix para disfrutar y valorar en su justa medida este remake.


“What about us… what are WE supposed to do?”

Una de las cosas claras que nos dejaron claro tanto el productor Yoshinori Kitase como uno de los cuatro directores del juego, Tetsuya Nomura, residía en que este remake solo abarcaría la ciudad de Midgar y los hechos acontecidos en ella, sin embargo, todo ello se expandiría de tal manera para dar lugar a un auténtico juego nuevo de la franquicia Final Fantasy. Un juego con todas las de la ley.

Y así ha sido, pero a cambio de un precio. Si bien durante gran parte de la los añadidos a la trama o el trato a la personalidad de personajes que en el original eran meros comparsas, no dejé de pensar en que, aun siendo hasta cierto punto interesantes y coherentes, todo lo expandido en este juego no era necesario ni que había necesidad de dedicar un juego completo a Midgar. ¿Por qué? Porque la ciudad no la han expandido en el sentido amplio del término ni han añadido en muchas ocasiones zonas nuevas como tales, tampoco se puede viajar libremente desde las barriadas (antes suburbios) a la placa.

Sí que es cierto que las partes que aparecían en el original se han expandido muchísimo, pero de un modo un tanto desangelado y reiterativo debido al mal diseño de niveles y a que la trama, pese a estar embadurnada por guiños repletos de nostalgia, no da mucho más de sí, y cuando el guionista de este juego, Nojima, que ya escribió el libreto original junto a Kitase, da pie a nuevas escenas o sucesos, éstos se ven como añadidos un tanto insustanciales. Sí, expanden el juego original pero pocas veces lo enriquecen. Por su puesto que encontramos excepciones, como es el caso de la familia de Jessie.

He de comentar que la personalidad de los personajes principales, secundarios y terciarios está muy trabajada, pero derivado de lo anterior, contamos con que sus personalidad son clichés apegados al anime más mainstream, por lo que tendremos a un Cloud de pocas palabras, a una Aeris muy, muy dulce o al gordito simpático y de buen corazón obsesionado con la comida como es Wedge. Los personajes originales no estaban tan sumamente adheridos a estos clichés y su personalidad no era tan sumamente reiterativa. Con apenas unas pinceladas podías apreciar su forma de ser. Aquí, en el remake, la personalidad de Aeris es empalagosa y pesada; Cloud es el personaje de Advent Children y no el del juego original, para nada ese ex-SOLDADO arrogante, engreído, bizarro y enérgico, de buen corazón, sí, pero que, llegado a cierto punto, recibía una revelación que le hacía ser más empático y a abrirse con los demás, llegando a convertirse en un auténtico líder. La personalidad del Cloud de este remake es excesivamente edgie, rodeado de un aura de soledad y tristeza impostada aunque media población de Midgar se muera por sus huesos (la otra mitad también, pero no lo reconocen. Cloud es un cliché andante ya muy manido en el mundillo del anime.

Pero me gustaría dar un apunte positivo: Barret es un personaje que sale ganando en este remake, añadiendo varias capas a su personalidad y otorgándole una vis cómica que me hicieron reírme con él y llegar a apreciarle. Además, Red XIII es otro personaje que han tratado con mucho amor y cuidado, transmitiendo su personalidad calmada pero fiera, salvaje pero inteligente, cínico pero sabio. Es un grandísimo personaje, el cual junto a Barret nos ofrecerán momentos humorísticos que harán que carcajeemos a mandíbula batiente. No exagero si digo Barret y Red XIII son una de las mejores parejas cómicas del mundo del Videojuego. Ahí es nada.

En cuanto a Tifa, han sabido tratar muy bien su personalidad, pero le falta ese puntito gamberro que sí tenía en el original. Además, ella es de las pocas que debería (en este remake no lo da a entender precisamente) que conoce, aunque sea parcialmente, el secreto del pasado de Cloud, algo que la convertía en un personaje temeroso durante gran parte del juego original, pues no era capaz de predecir cómo reaccionaría Cloud una vez vislumbrase lo que había en su mente.

Los villanos siguen en la tónica de ser los malos “malosos” de todo anime estándar, sin embargo, y eso es positivo, el juego se ríe de ello, sobre todo durante las apariciones de Don Corneo, que vuelve más asqueroso y odioso que nunca. Eso sí, las físicas del contoneo de su panza al moverse es todo un alarde técnico. Maravilloso. Sefirot, por su parte, me ha parecido un personaje muy trillado y gastado, no infundiendo nada del respeto y no poseyendo el misticismo que transmitía en el juego original.

Además, mientras que la trama del original parecía ir encaminada a adolescentes, en realidad contenía temas muy adultos que provocaban la reflexión en el jugador. Sí, el poso de humor descacharrante y surrealista asomaba de vez en cuando, pero Final Fantasy VII es, en su trama, un juego para adolescentes y adultos. Es un juego para crecer y madurar como personas. Por el contrario, y narrado como un anime para adolescentes y con claras influencias de Advent Children, Final Fantasy VII Remake es un juego, en teoría, para adolescentes pero con clara tendencia hacia la infantilización de personajes y sucesos. La trama, quizás por la censura no institucionalizada en la que nos vemos inmersos en los últimos tiempos y por el deseo de adecuarse a los estándares comerciales actuales, deja un regusto a anime genérico para adolescentes, suavizando los elementos “más complicados” de la aventura original, suprimiendo la sangre y la violencia por completo (que tampoco abundaba en el original, apareciendo únicamente cuando tocaba), o desechando el debate moral de encarnar a una serie de terroristas con tendencias al socialismo utópico de referentes como Saint-Simon y al ecologismo.

En lugar de poseer una trama bien condensada, acelerada cuando tiene que serlo y pausada en igual situación, no dejé de observar que me estaban intentando narrar un argumento que en apariencia era el mismo que el del original, pero en el fondo supuraba una falta de madurez absoluta. Los más fans y nostálgicos disfrutarán de la recreación de las escenas originales, de la interacción renovada entre sus personajes favoritos, pero la materia prima con la que se elaboró el juego original ya no está presente en esta nueva obra, perdiendo la magia. De verdad, en estos últimos días he estado también rejugando Final Fantasy VII (de hecho, lo estoy haciendo mientras escribo estas líneas) y se me siguen poniendo los pelos de punta ante ciertos momentos. Eso no es nostalgia; con este remake, como mucho, he esbozado una sonrisa al pillar esta o aquella referencia, pero poco más. Indiferencia ante un videojuego que está supuestamente hecho para acertar en la íntima diana del corazón.


“What about my pain?”

La trama expandida en Midgar me ha dejado un regusto amargo y de decepción al darme cuenta de que ya no soy el target objetivo de esta compañía, que ya he probado otras mieles, las suyas misma de tiempos pretéritos sin ir más lejos, que ya no me conformo con una incesante sucesión de codazos (metafóricos) y guiños, pero el diseño de niveles me parece sencillamente muy, muy mejorable. Es, sin lugar a dudas, lo peor del juego y de lo peor que he jugado en años.

Todos los juegos, salvo las excepciones de rigor, son lineales, eso es fácil de comprender. Lo que no es tan fácil de comprender es el hecho de que Square en sus obras más ambiciosas tienda al “pasillismo”. ¿Qué pasa en esta compañía con los pasillos? Final Fantasy VII Remake, salvo en ocasiones aisladas y excepcionales, recurre a la estructura de recorrer pasillos (en algunos casos larguísimos) para ir avanzando en la trama. No llega al nivel de claustrofobia e impotencia que transmitía Final Fantasy XIII, pero no le queda muy a la zaga.

Otro aspecto que destrozó por completo mi experiencia de juego, impidiendo que pudiera disfrutarlo en condiciones, es todo lo relacionado con el hieratismo en la exploración. Muy pocas veces eres libre para explorar los nuevos entornos, pues aparecen señales de “dirección equivocada” cuando te sales de lo prestablecido por los diseñadores. Ni siquiera en el juego original, que ya tiene 23 años, ocurrían situaciones así de flagrantes para con la libertad del jugador. Es más, solo he visto tales restricciones en juegos como Uncharted  o en el género de los walking simulator.

Y hablando de la saga Uncharted, los diseñadores vieron conveniente, quizás porque les entusiasmó esa manera de narrar y ¿jugar?, el añadir momentos de introducirse entre paredes estrechas o agacharse en determinadas situaciones. No voy a negar que sé que ocultan tiempos de carga, pero son tan constantes durante la aventura que llegan a exasperar. También están los momentos de plataformas lentos y tediosos extraídos de la saga antes mencionada, que no aportan absolutamente nada al ritmo general del juego, más bien lo entorpece. Pero si eso no fuera suficiente, también han añadido la función de mantener pulsado el botón triángulo para accionar palancas o abrir puertas pesadas. Entiendo que en su momento, allá por 2006 ó 2007, era un recurso innovador y que transmitía la sensación de avance, pero casi quince años después y debido al abuso de esta mecánica, el avance por los escenarios puede llegar a ser insoportable, tedioso y aburrido.

Así que, lector, si buscabas un juego con  algo de libertad exploratoria (ambulatoria incluso), Final Fantasy VII Remake no es tu juego. Para nada: olvídate elegir con libertad a los integrantes de tu grupo, de eso ya se han encargado los diseñadores; olvídate de ir a subir niveles de personaje o materias con libertad; olvídate, en definitiva, de tener siquiera la centésima parte de libertad que cualquier otro J-RPG. Hasta el original en la parte de Midgar, aun siendo lineal, no era ni por asomo tan pasillero, guiado y por raíles como sí lo es en este remake. Una pena.


“My fingers are tingling”

Lo magro de este remake, apartado técnico y argumento a parte, es su sistema de combate. Afirmo sin temor alguno que, en cuanto a mecánicas, Final Fantasy VII Remake es posiblemente uno de los mejores action J-RPG de la Historia, sino el mejor. La profundidad del sistema de materias del juego original regresa ofreciendo, además, un toque estratégico en las habilidades activas y pasivas del personaje. Acciones como esquivar podrán servirnos para contraatacar o ganar puntos de BTC (Batalla de Tiempo Continuo). Podría poner más ejemplos, pero creo que merece la pena que cada jugador experimente la progresión de aprendizaje y descubrimiento de todas y cada una de las materias. Ninguna sobra, todas ofrecen multidimensionalidad a la estrategia en los combates, debiendo aplicar adoptar distintas tácticas para derrotar a nuestros enemigos.

Aunque el juego sea de acción en tiempo real y no por turno, que nadie se lleve a engaño, los turnos siguen presentes, pues requieren que se vayan llenando una serie de barras (2, 3 gracias a un límite) que nos permiten realizar habilidades, hechizos, uso de objetos o habilidades de invocación. Estas acciones consumen una o dos barras de BTC de golpe, y para rellenarlas hemos de asumir riesgos como atacar, saber defendernos, movernos por el escenario, etc. Saber gestionar estas barras es fundamental para triunfar en la aventura, y en el Modo Difícil, que es una delicia, los objetos no se pueden utilizar. Poseemos atajos a los que podremos asignarles distintas acciones, pero lo ideal es recurrir al Sistema Táctico, que ralentiza el combate para que podamos elegir con cuidado y tras pensarlo con detenimiento.

Las invocaciones, aunque no poseen un protagonismo tan alto como en entregas pasadas, sí que vuelven a ser importantes y hay que saber administrarlas, pues solo pueden emplearse una vez por combate. Para obtenerlas primero hay que derrotarlas en combates virtuales. Aparecerán en los combates ordinarios si nos dejan a algún personaje con baja vitalidad, lo que dará lugar a que se active una barra de invocación, que una vez esté llena nos permitirá invocar. Esta misma barra se consume con el paso del tiempo una vez la invocación esté en combate. No es el mejor sistema de invocaciones de la saga, pero, insisto, me ha gustado mucho por las variantes tácticas que puede dar en los combates. Son útiles, de verdad, sobre todo en el Modo Difícil.

Sin más reiteraciones: el sistema de combate de Final Fantasy VII Remake justifica por sí solo la adquisición de este juego.


“My mouth is dry”

Mis conocimientos musicales abarcan desde el cero absoluto hasta el negativo infinito, por lo que no suelo hablar de música en mis análisis, pero sí os puedo comentar que la banda sonora de este juego está a un nivel excelso cuando retoma, remezcla y arregla los temas del original, de Advent Children, de Final Fantasy VIII o incluso de Final Fantasy X. Con todo, los nuevos temas, aun siendo correctos, están muy poco inspirados. Sin ir más lejos, el nuevo tema de Mercado Muro es muy cargante y no terminaréis en aborrecerlo.

El tema principal de este juego, Hollow, demuestra que Nobuo Uematsu ha perdido su toque o se ha limitado a realizar un tema de encargo bajo directrices externas. No lo sé, pero el tema antes mencionado posee un aire a J-Pop que, en lo personal, no me ha gustado nada y que me ha parecido del todo insustancial.

No he jugado al juego en japonés porque no me agrada el histrionismo que los seiyuus ponen en sus interpretaciones por regla general; el doblaje en inglés, por su parte, está a un nivel superlativo, y si domináis el idioma, os recomiendo jugarlo íntegramente así porque la traducción al español, aun siendo buena, interpreta más que traduce. Si queréis pillar todos los matices, lo ideal es jugar en japonés, ya que la propia traducción al inglés no respeta la original, lo que ha dado a un error en uno de los momentos clave del final del juego que está dando mucho de que hablar. Pero como saber japonés no es algo común más allá de las fronteras del país del Sol naciente, os recomiendo que lo juguéis sí o sí en inglés. Por supuesto, jugarlo con voces en japonés y textos en inglés/castellano es una opción que muchos fans tomarán.


“My eyes are burning!”

Y el final. Qué final.

Final Fantasy VII Remake no pasará a la historia por ser de lo mejor que se ha hecho jamás, pero sí por su polémico final. No haré spoilers, por supuesto, pero id advertidos de que es un final ambiguo, barrocos, retorcido en exceso y nada respetuoso con el espíritu del juego original ni del propio remake.

Existe un debate acerca de si este final da paso a un nuevo escenario o si realmente está contando lo mismo que el original pero de una forma muy poco inspirada y nada original. Yo soy partidario de la segunda opción, pero esto es algo que solo Square-Enix saque la segunda parte de este remake. Lo que sí es cierto, y me parece injusto aunque yo aborrezca sus obras post-Kingdom Hearts II inclusive, es el hecho de que el responsable de este final debe ser Kazushige Nojima y no Tetsuya Nomura, aunque esto es especulación más que otra cosa debido a que Nojima es el escritor original del juego y Nomura es uno de los directores del juego. ¿Puede haber influido? No lo sé, quizás sí, pero sin datos de producción fidedigno y/o confirmados es imposible saberlo con exactitud.


“She will no longer talk, no longer laugh, cry…. or get angry…”

Final Fantasy VII Remake es una experiencia y un gran videojuego, pero dista de ser perfecto o de ser un juego redondo. En lo personal, me ha decepcionado y lo considero una oportunidad perdida. Sigo rejugando con cierta periodicidad a Final Fantasy VII, y veo poco o nada de su espíritu o esencia en este remake. Como súper producción o Triple A, lo veo muy alejado ya de mis gustos personales y me ha hecho recordar por qué llevaba 13 años, desde Final Fantasy XII en 2007, sin comprar un juego de esta saga de lanzamiento.

Soy plenamente sincero: no creo que vaya a jugar de lanzamiento la segunda parte de este mega proyecto llamado Final Fantasy VII Remake. No volveré a ser un early adopter, pero sí las cosas salen bien, como deberían, sin cercenar la libertad del jugador en pos del argumento en todo momento, quizás vuelva. Quizás.

Mi experiencia no ha sido agridulce, ha sido agria con matices dulces, no he conectado con este juego aunque me he esforzado en todo momento. De manera objetiva y no tan subjetiva, este juego posee menos variantes, libertad y detalles geniales que sí poseían los Final Fantasy de antaño, no solo el VII. Ignoro si retomarán esa senda que abandonaron, la de narrar fábulas mágicas, eternas, que nos dinamitaban sentimentalmente y nos hacían estremecernos, que nos ofrecían momentos frenéticos y guiados por la narrativa, que nos brindaban una sensación de libertad como pocos juegos hacían. En fin, que no nos hacían ver todo esto como un sofisticado producto consumista y rendido perdido a la mercadotecnia y sí nos hacían amar el videojuego.


https://www.youtube.com/watch?v=cNOi_XQaxeM

Retraducción de Final Fantasy VII


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Un oso (jacoso) varado en una isla de monos.

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