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Es duro ser un héroe en Final Fantasy VII

Square Enix ha anunciado que Final Fantasy VII Remake ha alcanzado los cinco millones de copias vendidas, tanto en formato físico como digital. Con tanto éxito, qué mejor momento para hablar acerca de la dureza que se esconde tras los hechos que ya muchos conocemos.

Square Enix ha anunciado que Final Fantasy VII Remake ha alcanzado los cinco millones de copias vendidas, tanto en formato físico como digital. Con tanto éxito, qué mejor momento para hablar acerca de la dureza que se esconde tras los hechos que ya muchos conocemos. Final Fantasy VII es crudo, realista y nos da grandes dósis de tristeza con él. En este artículo hablaremos del dolor, de cómo es representado y de cómo afecta a su protagonista, Cloud Strife. Veremos que mucho más allá de una historia épica, existen consecuencias a nivel psicológico. Sin duda, es duro ser un héroe en Final Fantasy VII.

¡Allé vamos!

Avisar ante todo que el artículo contiene spoilers.

El complejo universo de Final Fantasy VII

La acción comienza en Midgar, la ciudad creada por Shinra para extraer la corriente vital del planeta. Es una ciudad basta, con estructuras gigantes y sobre todo, injusta. La población vive básicamente de su trabajo en la compañía eléctrica, siendo el principal sustento de las personas. Los que participan en los intereses de Shinra tienen una vida decente, los que no, no pueden ni ver el Sol. Los barrios altos ocupan las posiciones de privilegio, mientas que las barriadas pobres de los sectores viven en la zona baja y ven la luz natural tapada por los reactores.

Entre toda esta gente, Cloud Strife se encuentra en la ciudad. Es un ex miembro de SOLDADO (la fuerza de élite de Shinra) y se ha unido a la AVALANCHA para frustrar las actividades de la compañía eléctrica por estar acabando por el planeta.

La premisa es sencilla. Sin embargo, nos encontraremos con mucho más por el camino: experimentos, traiciones, muertes, engaños…

Final Fantasy VII es una historia compleja donde cada personaje tiene una trama propia, donde existe un lore complicado de entender a priori: razas ancestrales, extraterrestres, reencarnaciones…

Ya de entrada, el escenario que se nos presenta es un lugar injusto, agresivo y duro. Nada de lo que va a ocurrir será sencillo. Sabemos que Cloud al inicio de Final Fantasy VII ha perdido su identidad. Sus recuerdos están difusos y es a lo largo del juego cuando se va aclarando todo. Es en el Cloud de Advent Children donde podemos ver su verdadero ”yo” y el peso de todo lo que ha sufrido.

Cloud se presenta como una persona ausente, esquiva y deprimida. Se encuentra en una lucha interna constante contra la culpa y los traumas. Al igual que Shinji Ikari en Evangelion, ser el héroe no tiene nada de grandioso, y es que muchas veces tendemos a ignorar que los héroes se encuentran en situaciones dolorosas, traumáticas en las que no quieren estar envueltos.

Conociendo a Cloud Strife

Los primeros años de Cloud transcurrieron en Nibelheim, una ciudad en las montañas. Allí era rechazado por el resto de niños, a excepción de Tifa.

Ya nos encontramos de base a un niño con dificultad para relacionarse e introvertido. Cuando Tifa sufre un accidente, decide entonces hacerse más fuerte y ocultar sus sentimientos por la chica. Se alista a SOLDADO sin pena ni gloria, cuando llega lo peor.

Conoce a Zack, también soldado como él, y por primera vez tiene un amigo. Después, se ve involucrado en todos los acontecimientos que ya conocemos que acaban con Sephiroth quemando su ciudad natal. Tifa vuelve a resultar herida y sin comerlo ni beberlo Cloud acaba matando al super soldado de élite. Lo que debería haber sido un hecho memorable, queda eclipsado por el secuestro de los dos chicos en la Mansión Shinra y durante años, tanto él como Zack se vuelven cobayas de laboratorio. Cuando por fín consiguen escapar, ambos están agotados y Zack acaba entregando su vida por protegerlos.

No es necesario, recordar la traumática muerte de Zack, ya que es algo que reside en los corazones de cada jugador amante de Final Fantasy VII. Este hecho, supuso una conmoción para todos aquellos que recorrimos la historia de Crisis Core en los zapatos de Zack.

Sin embargo, ¿qué hay de Cloud?

El único amigo que ha tenido muere en sus brazos, entre sangre y promesas dejando en Cloud una carga enorme, un legado que no sabe si podrá cumplir. Cloud no ha sido honorable, ni fuerte hasta el momento. Para cuando éste recuerda todo, llegamos a un Cloud agotado y consumido por los últimos años de su vida. Y para colmo, Aeris también muere de forma traumática. Ya no carga con la culpa de una muerte, sino de dos. Dos personas importantes se han ido dejándolo perdido y achacándose todo el peso de no haber sido suficiente para protegerlos. La sensación de no ser lo bastante fuerte se repite a lo largo de su vida una y otra vez.

¿Y qué hace Cloud pese a todo? Seguir luchando.

La grandeza reside en no rendirse jamás

Un héroe no es grande por no fallar jamás. Tampoco lo es por hacerlo todo perfecto.

Lo admirable de una persona es la voluntad de seguir luchando, aunque sientas que tus fuerzas no son suficiente.

Cloud encarna todo ello: el peso de una autoestima frágil, la pérdida de seres queridos, una lucha decisiva, un archienemigo…Y aún así nunca deja de luchar.

Finalmente, encuentra la paz en sus actos y en el perdón, aceptando que no siempre podía ser la mejor versión de él. Hay quienes dirán que Cloud es un llorón y no entenderán su evolución. Sin embargo, es interesante reflexionar sobre la lucha interna que las personas sufren en su día a día y lo expuestos que están a la crítica de personas externas que realmente no saben qué llevan por dentro.

Cloud es un verdadero héroe, y lo es por no rendirse.

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