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CD Projekt Red es la desarrolladora del Pueblo

CD Projekt Red ha optado en ocasiones por una actitud que raya el populismo. Eso le ha granjeado la enemistad de los “despertados”…

INTRODUCCIÓN

CD Projekt Red es la desarrolladora del Pueblo. Desde que adquirió fama, repercusión y notoriedad, ha ido asumiendo un rol de protector de los intereses de los jugadores frente a las “injusticias” cometidas por las otras grandes compañías. Podemos ir afirmando que CD Projekt Red (CDPR a partir de ahora) ha optado por una actitud que raya el populismo. No digo que haya falsedad en sus consignas, pues creo que verdaderamente su posición es correcta desde el punto de vista ético. Sin embargo, más valen los hechos que las palabras: facta, non verba. Es mediante sus actos que la empresa polaca ha dado (y está dando) una lección entre las producciones triple A, estigmatizadas por el hiperconsumismo y el deseo irrefrenable de adquirir ingresos constantes que redunden en beneficios ante operaciones e inversiones cada vez más costosas y arriesgadas. Hay artesanía, amor y sentimiento en los títulos de CDPR.

El devenir de los acontecimientos, empero, les hizo topar con una miríada de cultos religioso-ideológicos contemporáneos que abrazan nuevos credos, se multiplican en diversas sectas y generan una multiplicidad de dogmas que cambian con cada luna. Hablo del movimiento woke y la corriente Social Justice Warrior (SJW). Detrás de cada wokie y/o SJW hay un San Pablo de Tarso que, recién caído del caballo camino de Damasco, pregona con furia vehemencia que ha “despertado”. El resto está equivocado y debe unirse a su culto, hacer las libaciones y expiar los pecados pretéritos, dando a entender que sus leyes son retroactivas y que el perdón total, pese a todo, es una quimera. No hablemos ya del olvido. Así surgen los allies o aliados. Estos últimos, conscientes de que nunca podrán ser profetas ni tendrán la legitimidad para llevar a cabo el sacerdocio, se conforman con poder optar a ser monaguillos, cantar en el coro o pasar la cesta entre los bancos. Son nuevos conversos y, por ello, su fanatismo es mayor incluso que el de sus guías espirituales.

CDPR, que coquetea de forma constante con el populismo, ha adquirido en los últimos años (¿o lo ha sido siempre?) un enfoque woke, simpatizante con los SJW. Y no les ha salido bien la jugada. Esta será la idea que presentaré en este artículo.

Mike Pondsmith, la principal mente tras el universo de Cyberpunk. Podréis escuchar sus reflexiones en una de las radios del juego.

EN UN NIDO DE VÍBORAS

Existe un detalle, nada nimio, consistente en el hecho de que cuanto más se cede ante los wokes/SJW, más exigen. Es una relación directamente proporcional. Estos individuos que se aglutinan en los mal llamados “colectivos” (eso es otra cosa, pero se han adueñado del término, cómo no) nunca están contentos con nada ni con nadie. El proselitismo es atroz, casi tanto como el que exponen las religiones de origen semítico, esto es, hay una “verdad” revelada a la que hay que adherirse. En caso de no hacerlo, cae uno en la herejía, impiedad e infidelidad. Estas personas nunca se encontrarán satisfechas ante la libertad individual o colectiva, lo que repercute indefectiblemente en que no cesen de intentar moldear el mundo a su imagen y semejanza y/o acorde a sus ideales.

El proselitismo es atroz, casi tanto como el que exponen las religiones de origen semítico, esto es, hay una “Verdad” revelada a la que hay que adherirse. En caso de no hacerlo, cae uno en la herejía, impiedad e infidelidad.

Lo expuesto en el anterior párrafo no es nuevo en la Historia de la Humanidad, pero sí es triste que estemos en una situación de clara cesión de derechos conquistados hace décadas, cuando no siglos. Los woke/SJW serían inofensivos si únicamente anduvieran emitiendo sus doctrinas en Twitter o foros como Era, pues muchas veces provocan un efecto publicitario no deseado, ya que la antipatía que generan lleva a que muchas personas consuman los productos que ellos “cancelan”, es decir, que censuran; con todo, están llegando a las instituciones (o están ya en ellas) lo que va a conllevar de un modo inevitable que la legislación cambie y pongan el aparato coercitivo en marcha para suprimir la libertad de pensamiento y acción.

Trasladado al mundillo del videojuego, la situación es deplorable. La producción “científica” o ludología supone un caldo de cultivo para que estas personas viertan su pensamiento, diseminándolo entre mentes dúctiles y maleables, que aceptan estas creencias fanáticamente como verdaderas, universales e inamovibles. Luego, y esto es un caso real, los hay que no saben distinguir entre la Gran Guerra y la II Guerra Mundial “porque son guerras, ¿qué más da?” Hay que decir que, pese a ignorar por completo algo tan importante como la II Guerra Mundial, la Alemania Nazi o el nacionalsocialismo, no hay ni una sola declamación de sus oraciones, maldiciones y conjuros que no contenga la palabra “nazi”. Los peligrosos, a pesar de todo, son aquellos que sí saben de lo que hablan y aún así manipulan los hechos para su propio beneficio.

La producción “científica” o ludología supone un caldo de cultivo para que estas personas viertan su pensamiento, diseminándolo entre mentes dúctiles y maleables, que aceptan estas creencias fanáticamente como verdaderas, universales e inamovibles.

Hablando de beneficio y retornando al caso de CD Projekt, la empresa polaca cuenta con numerosos wokies y SJWs entre sus filas. Es más, mucha de su publicidad ha ido destinada a contentarlos, y los contentó con The Witcher 3: Wild Hunt (2015) al tratar temas tan originales y arriesgados como el racismo o la violencia derivada del fanatismo político y religioso (algo que para nada había tocado Andrzej Sapkowski en las novelas, claro) ¿Cuál ha sido la acogida hacia la última gran obra de este estudio, Cyberpunk 2077 (2020)? Mala, nefasta. Se les ha acusado de transfobia (¿?), racismo (¡¿?!) y explotación laboral o crunch. Qué curioso, uno de los títulos más celebrados por los wokies y SJWs, The Witcher 3, conllevó unas condiciones laborales exhaustivas (reconocido públicamente por CDPR, algo que los mandamases de la empresa debían solucionar en su próximo título. Se pasó de un crunch generalizado a uno focalizado en determinados departamentos de desarrollo. ¿Se informó de esto? Para nada, es más, Jason Schreirer, uno de los popes wokie/SJW del mundillo del videojuego, inició una cruzada contra CDPR en general y Cyberpunk 2077 muy en particular. El resto de sus acólitos no tardaron o han tardado en sumarse a lo que manifestó o ha seguido manifestando el gurú.

La cultura de la cancelación ha devenido en una quema de libros contemporánea, una forma de censura aun no institucionalizada. En imagen: La quema de libros en Bebelplatz del 10 de mayo de 1933

Me parece injusto el boicot que se le ha intentado hacer a Cyberpunk 2077 por parte de estos individuos; han cometido el error de posicionarse ideológicamente para intentar atraer a un público más woke/SJW cuando no debieron hacerlo. Establecer una relación con ellos, intentar competir con ellos en populismo con el fin de ganarse su simpatía, es el equivalente a entrar en un nido de víboras.

DOBLEPENSAR

Las empresas rara vez, para proteger su imagen de marca, suelen ignorar o contestar debidamente a los delirios de los wokies/SJW; por el contrario, suelen ceder. Me interesaría saber qué datos poseen los departamentos de mercadotecnia y si estos tienen (deberían tener) un diálogo y comunicación con los departamentos de publicidad. CDPR no ha contestado (no que me conste) a las provocaciones y acusaciones indeseables, por lo que ignoro si terminarán cediendo. Sí que deseo que los integrantes del proyecto hayan aprendido la lección y reflexionen acerca del peligro que supone coquetear con el populismo y/o dejarse seducir por los cantos de sirena de los “justicieros sociales” y los “despertados”. Una cosa es llevar a cabo un negocio de la manera más éticamente lucrativa y otra muy distinta sumarse a una serie de corrientes religioso-ideológicas que lindan con el autoritarismo, la barbarie, la ridiculización y la deshumanización, mediante el odio, del otro, con todo aquel que no sigue sus evangelios.

Una serie de corrientes religioso-ideológicas que lindan con el autoritarismo, la barbarie, la ridiculización y la deshumanización, mediante el odio, del con el otro, con todo aquel que no sigue sus evangelios.

Quizás CDPR con Cyberpunk 2077 sea el caso más reciente pero solo es una muestra más de la distopía en que se está convirtiendo nuestro mundillo (y el mundo en sí). Me gustaría, a raíz de esto, ofrecer una última reflexión con respecto al acto de doblar la rodilla. Muy poco se han percatado de que los wokies/SJW no son hipócritas, sino que doblepiensan. Así, pueden derramar lágrimas de emoción cuando les llega su nueva consola (y suben este momento a redes sociales, por supuesto), pedir con suma insistencia que se lance un videojuego porque no pueden esperar más o pedir cambios instantáneos por sentirse ofendidos, y al mismo tiempo denunciar las largas jornadas laborales, quejarse del consumismo y la pérdida de valores éticos, así como quejarse del capitalismo haciendo apología del socialismo (el videojuego tal y como lo concebimos es un producto que solo puede desarrollarse en sistemas capitalistas, ya que en regímenes socialistas no existiría la inversión de capital privado y, muy probablemente, sufrirían censura). No hay contradicción, pues son capaces de pensar una cosa y su contrario. Es doblepensar.

Esta imagen satiriza el pensamiento woke, pero la realidad puede ser incluso más delirante… Fuente

CONCLUSIÓN

CD Projekt Red es una bendición para la industria. Sus videojuegos, aunque no me terminen de gustar (salvo Gwent, que es maravilloso), son obras de ingeniería artesanal. Políticas como suprimir el DRM, su apoyo a la comunidad, rescatar el juego retro (de ahí el nombre de su tienda digital, GOG o Good Old Games), procurar que los creadores de contenido estén libres de sufrir avisos por incumplimiento hacia los derechos de propiedad intelectual de la compañía polaca o el respetar al jugador en grado máximo son actos que deberíamos admirar y apoyar aunque en ocasiones caigan en un populismo un tanto cuestionable. Que hablen los hechos.


Apuntes adicionales:

  • CD Projekt Red ha llevado a cabo una publicidad rayana en el populismo; CD Projekt Red es la desarrolladora del Pueblo.
  • CDPR ha promovido y promueve a través de sus obras el respeto total hacia todas las personas, aunque algunos no quieran verlo.
  • CDPR ha invertido cientos de millones en crear un juego basado en otro de rol tradicional: Cyberpunk (1987).
  • La pasión y el amor demostrados por el universo del citado juego de rol son patentes.
  • Cyberpunk surgió principalmente de la mente de Mike Pondsmith.
  • Mike Pondsmith es de etnia negra (afroamericana).
  • CDPR ha sido acusada de racismo.
  • Curiosa forma de ser racista el dedicar una inversión multimillonaria basada en un juego creado, en su mayor parte, por una persona negra.
  • Mike Pondsmith ha participado activamente en el desarrollo de Cyberpunk como asesor y realizando cameos. CDPR son racistas… En teoría, muy en teoría. En teoría fantástica.
  • El término “raza” está en desuso por ser un concepto biológica y flagrantemente incorrecto.
  • Solo hay una raza: la humana. It’s cience! En serio, es ciencia.
  • Los antirracistas continúan hablando de razas, lo cual es eminentemente racista. Curioso.
  • La némesis de los woke/SJW son los alt-righters o derecha alternativa.
  • Los alt coquetean con el nazismo y el fascismo. Su humor es bastante cabrón, negro y desagradable. Pululan por 4Chan, principalmente. Intenté investigar en 8Chan. El FBI apareció en mi casa.
  • No respetan ni a la madre que los parió. En ocasiones, literalmente. Me refiero a los alt-righters, no al FBI. FBI! Open up!
  • La rana Pepe o Kek es su emblema. Su historia es un culebrón muy interesante.
  • CDPR, en teoría, es un imán de estos alt-righters, de ahí que la empresa se haya esforzado por ser más, publicitariamente hablando, woke/SJW. Lo del término medio no vendría mal.
  • CDPR es una multinacional compuesta por un crisol de etnias, culturas, idiomas, etc.
  • CDPR, en teoría, por ser polaca es racista, homófoba, tránsfoba, etc.
  • Derivado de lo anterior, solo un racista y xenófobo pensaría que una persona (física o jurídica) por el mero hecho de pertenecer a un país, cultura o etnia debe cumplir con unos arquetipos y prejuicios.
  • Así pues, los wokies/SJW creen que una empresa polaca ha de ser todo lo que acabe en -ista o -fobo.
  • El caso de CDPR es relativamente parecido al de J.K. Rowling, en tanto en cuanto el intentar congraciarse con estos intolerantes ha devenido en campañas de desprestigio y acoso constante. Gracias a Mikel por este dato.
  • El wokie/SJW desconoce, en su racismo inconsciente, que Polonia ha sido históricamente una nación oprimida y vilipendiada. Como lo están ellos… En teoría.
  • Todas las grandes naciones vecinas de Polonia han querido anexionarla o suprimirla.
  • En el siglo XX, Polonia sufrió la devastación nazi. Después pasó a formar parte del área de influencia soviética como Estado satélite (Pacto de Varsovia).
  • Quizás, solo quizás, el pueblo polaco tenga bastante conciencia y sensibilidad acerca de lo que significa estar oprimido, ser humillado y, literalmente, exterminado físicamente.
  • CDPR debe ser un ente homogéneo, según el prisma wokie/SJW, una suerte de mente colmena.
  • CDPR también ha sido acusada de machista.
  • Si uno hace el esfuerzo de mirar los títulos de créditos de sus juegos principales, podrá observar que la mitad, más o menos, de las personas implicadas son mujeres. Ocupan puestos y desempeñan roles importantes.
  • Katarzyna “Kasia” Redesiuk, directora de arte de Cyberpunk 2077, es mujer. Nada más y nada menos.
  • Katarzyna “Kasia” Redesiuk rompió todas las leyes matemáticas al disculparse en 11 de sus 10 declaraciones públicas.
  • Es posible que esta persona haya ofendido a “colectivos” que aún no existen y probablemente no existirán.
  • Mi cordura documentándome para este artículo ha descendido a números negativos.
  • El lado bueno es que ahora puedo ver a las Amygdalas de Yharnam.

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Un oso (jacoso) varado en una isla de monos.

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