Escrito por 17:03 Análisis, Artículos
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CyberShadow, de vuelta a los 8Bits

De la mano de Yatch Club Games nos llega este título con olor a los 80s, recuperando la temática ninja y utilizando un estilo gráfico que dejará buen sabor de boca a cualquiera que se ponga a los mandos de Shadow.

De la mano de Yatch Club Games nos llega este título con olor a los 80s, recuperando la temática ninja y utilizando un estilo gráfico que dejará buen sabor de boca a cualquiera que se ponga a los mandos de Shadow.

La importancia de una buena presentación

El mes pasado, cuando terminaba 2020 me puse a echar un vistazo más concienzudo a los juegos que nos llegarían en este primer trimestre de 2021. Había unos siete u ocho que me llamaban la atención, y dentro de ellos otros tres en los que puse mi punto de mira. Uno de ellos es este Cybershadow, el cual me llamo la atención cuando vi algunos de sus trailer por su estética y género. Así pues, lo primero que me gustaría es dar las gracias a Yatch Club Games, por habernos dado la oportunidad de jugar y analizarlo con antelación.

El título se presenta con una explosión en la ciudad de Mekacity, y es ahí donde comenzará la aventura de nuestro protagonista, un ninja cibernético, el cual pertenece a un clan caído en desgracia con este acontecimiento. Algo que me encanta de este tipo de juegos es que no pasa un minuto desde que terminas de instalarlo hasta que empiezas con la jarana del mismo. Y Cybershadow no iba a ser menos en este aspecto, después de un par de apuntes de un aliado me encontraba avanzando en el nivel mientras saltaba obstáculos y repartía estopa a los enemigos.

Está claro que el gancho, la potencia o el punto central de este juego gira en torno a la peculiar jugabilidad de este tipo de títulos; pero no por ello descuida otros aspectos como la trama. En algo menos de un par de entretenidas horas de juego (o mucho menos, depende de tu hablidad), empezaremos a obtener información a cerca de la historia de nuestro personaje y el lore de este título; adquiriendo el papel de esperanza para la ciudad de Mekacity.

Dificultad, ¿al alcance de todos?

Es muy rápido saber si vas a disfrutar este juego o no. En seguida te enseña la esencia de sus fundamentos jugables, captando rápidamente lo que puedes obtener de él. Un primer nivel de adaptación, donde avanzar saltando y metiendo tajos entre plataformas, enemigos y proyectiles de los mismos. Un segundo donde se comienza a poner todo algo más difícil, y en el cual aprendes que es más rápido esperar y estudiar el escenario y los enemigos. Y lo digo porque aunque no es un juego excesivamente complicado no será un desfile militar. Cada zona sigue un determinado patrón que es el siguiente: zona algo más fácil, zona difícil y jefe.

Al principio me costaba algo más la zona difícil que el jefe, ya que los peligros en estas suelen ser más numerosos. Sobre todo cuando vas avanzando y la dificultad aumenta, he muerto más de una vez intentando abrirme paso en estas zonas más complicadas. A la vez que esta dificultad aumenta, también la hacen la de los jefes ya que sus patrones se vuelven algo más complicados; además de presentar alguna fase más la cual los hace algo más difíciles de preveer. El diseño de estos es muy variado, lo que hace que te sorprendas cada vez que entras a combatir uno nuevo. Incluso en algunos se juega también con el escenario, teniendo más elementos en la pantalla; haciendo que combates a priori algo más sencillos se vuelvan más divertidos.

Y repito, no es un juego excesivamente difícil y premia al jugador que piensa y busca los puntos flojos de los oponenetes. Yo no soy muy efusivo en celebraciones, pero este juego me ha hecho alzar el puño en señal de victoria en varias ocasiones; al haber acabado con algún jefe que me estaba haciendo morder el polvo o con alguna zona en la que estaba muriendo más de la cuenta. Respecto a ello, os diré que la mecánica que más me ha hecho morir es el retroceso que sufre el personaje al recibir daño; y sí, también el querer correr alguna vez más de la cuenta.

Avanzando entre destrucción y escombros

El control es bueno y se siente bien (lo he jugado con el mando Pro de Nintendo Switch) en las manos. Si jugáis con mando como yo, aconsejo utilizar la cruceta; con joystick va muy bien, pero llegado el momento de aprender la habilidad de parar proyectiles, esta acción se realiza con mayor comodidad con la cruceta. Las habilidades se irán desbloqueando según avancemos en el juego e irán desde la que ya nombré, hasta habilidades típicas como escalar paredes o lanzar shurikens. Además contaremos con ciertos objetos perecederos que podremos comprar en los puntos de guardado (o a veces encontrarlos en cofres durante el recorrido) como escudos, mayor rango de ataque físico o cañones. La particularidad de estos es que no se gastan por su uso, si no por el daño que nos hacen los enemigos.

En cuanto al diseño de escenarios, este es más bien lineal y no destaca por sus atajos ni interconexiones; algo positivo en este caso, ya que la exploración no es algo que te pida el cuerpo mientras lo juegas. Incluso creo que sería contraproducente para la experiencia si en este título pudieses perderte y no saber donde tienes que ir. Las pocas bifurcaciones o caminos ocultos que encontramos son cortos y tienen como objetivo premiar al jugador con algún objeto o mejora no esencial.

También existen otros niveles más frenéticos en los que ascendemos en una plataforma sorteando distintos obstáculos; o nos persigue una especie de sustancia de la que debemos escapar (al estilo del Bosque Maldito de FFIX). En cuanto a su estética cada nivel tiene su propia ambientación, aunque son bastante parecidos entre sí. Sin embargo estas diferencias son suficientes, y destaco los escenarios en lugares “abiertos” ya que el fondo de la destruida ciudad de Mekacity hacía que me metiese bastante en el papel y en la temática que el título sugiere.

Una representación “retro” muy atractiva

He dicho que me llamó la atención en los trailers por sus diseños en 8 bits, no por nostalgia, si no debido a que es un estilo artístico que está ahí, y que de ven cuando apetece refrescar. Sin embargo una vez que inicié el juego, si que consiguió trasladarme a una época pasada. Aunque mi inicio en los videojuegos data de los procesadores de 32 bits (PlayStation), he podido disfrutar de títulos previos y conocer generaciones pasadas; y así valorar el trabajo de los desarrolladores en esta obra.

Y realmente Cybershadow cuida estos detalles para dar una estética acorde a lo que vemos en el diseño del juego; desde la pantalla de inicio hasta los menús, pasando por los cuadros de diálogos y la fuente de los textos. Esto realmente es algo poco importante, pero a la vez es un detalle que gusta y hace que estés más metido en el universo del juego. Los diseños de los escenarios son sencillos, siendo algo más elaborados los de los enemigos. Estos a su vez son lo suficientemente variados como para no cansarte de eliminar a los mismos tipos.

La banda sonora acompaña a lo que estamos jugando, con un tema principal distinto para cada nivel que te acompañará mientras avanzas y eliminas enemigos. Todos ellos son dinámicos y sencillos, y sobre todo, algo que considero importante en este tipo de melodías, es que no se hacen nada repetitivos. Algún nivel que se me atragantó algo me duró más de media hora, pero en ningún momento me cansó la música que acompañaba dicho tramo.

Cybershadow, una macedonia de buenas sensaciones

No quiero dejar de lado la trama, y es que según conocía detalles a cerca del clan y de su destrucción; de Mekacity y su caída en desgracia o de las motivaciones del antagonista; más ganas tenía de llegar a un nuevo punto donde poder averiguar más del lore del título. Incluso la manera de conectar con Ethos, tu clan y los secretos y técnicas del mismo me parece muy atractiva. Algo que podría haber pasado desapercibido y convertirse en una simple excusa para pegar palos, ha conseguido en mí todo lo contrario. Ha dado un giro de 180 grados a esta ecuación y ha hecho que el pegar palos sea la excusa que me lleva al fin; que es conocer más sobre los personajes que aparecen en pantalla y los secretos de la trama.

Con sencillez y cuidado de los detalles, este juego ha conseguido engancharme muy duramente. Haciendo bien lo que tiene que hacer y sin caer en la tentación de utilizar recursos que lo desvirtuarían, me ha gustado mucho. Alejado de los focos de las grandes producciones, sin duda es un título que recomiendo bastante; y cuya relación calidad/precio es muy positiva para el consumidor. Resumiendo, una buena jugabilidad, divertida y que te pone a prueba sin ser injusta; y como guinda del pastel una historia que engancha y que sirve como premio al jugador e hilo conductor del juego.

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