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Nuestro juego de la generación

Esta generación ha sido una montaña rusa de emociones. Realidad virtual, refritos y peleas por ser la consola con más potencia han rivalizado con la cantidad de grandes juegos que han sido lanzados. Los últimos coletazos de esta generación ya se pueden sentir con el anuncio de las que serán las sucesoras de Sony y Microsoft así que, nos hemos querido poner nostálgicos, para escoger el juego que nos ha marcado esta generación.


Resident Evil 2 (2019), por Santiago H. R.

Resident Evil 2 (2019) no fue mi remake soñado. Decir lo contrario sería mentira, pero superó todas mis expectativas, las habidas y las por haber. Su diseño en general y su diseño de niveles en particular, sus mecánicas y lo bien que está estudiado el programa son algo que me dejaron fascinado. Como seguidor a ultranza que soy de los RE clásicos, no pude evitar alegrarme cuando aunaron el diseño exquisito que tenían los mencionados con las novedades jugables de los últimos años. Una maravilla. Es así que considero a Resident Evil (2019) como mi juego favorito de esta generación. Tengo motivos objetivos y subjetivos para defender su calidad y considerarlo como uno de los cúlmenes de la actual generación que ya se nos está marchando.

No quiero anticiparme a un futuro artículo que le dedicaré, pero considero que este juego es uno de los más completos y complejos en cuanto a mecánicas y diseño, una auténtica oda al survival horror más puro; y a pesar de que muchos lo consideran un juego imperfecto, defiendo que esta obra maestra de Capcom es perfecta. Larga vida a Resident Evil.


Pyre, por Javier A. P.

Pyre es uno de esos juegos particulares de los que nunca te olvidas. Una de esas rara avis dentro de esta industria condenada a las modas y las tendencias. Los indies llevan años dándonos agradables sorpresas y propuestas curiosas que se salen de la norma. Y esta es una de ellas.

Un juego rodeado de una poderosa aura de misticismo, con una mitología propia y una personalidad desbordante. Pyre es una simbiosis entre una novela visual y un juego deportivo que nadie en su sano juicio se atrevería a mezclar. 

El resultado es una aventura llena de personajes carismáticos e inolvidables. Una historia con giros y revelaciones que te aprietan el corazón y te ponen el cerebro del revés. Sus mecánicas se entrelazan y bailan con la trama en perfecta sincronía. Y todo ello nos viene rematado con la joya de la corona: La banda sonora. Compuesta por una serie de ritmos únicos y vibrantes que se quedan en tu mente para siempre.

Sus apartados por separado puede parecer que carezcan de luz. Pero todos juntos se mezclan en una gran llama perfecta y rebosante de energía. Pyre es una propuesta particular que supo sorprenderme y enamorarme como nunca antes. 


Resident Evil VII, por Iris J. S.

La razón por la cual hablo de este juego no es tanto por el videojuego en sí, ya que esta generación ha traido auténticas joyas y sería dificil escoger uno, así que me he tirado por lo emocional. Me considero una persona afortunada. Tanto es así que dos meses antes de salir Resident Evil 7, me tocó una Playstation 4 con PSVR (en un concurso que ni siquiera recordaba haber participado). Pack que llego tres días antes del lanzamiento.

Vivir aquella experiencia, uniendo realidad virtual y Resident Evil, una de mis sagas favoritas. Era un combo perfecto. Además puedo añadir que fue el germén que inicio, en parte, Isla de Monos. ¿El juego? Cumplio expectativas: sustos, asco, tensión y frustración. La historia dejo algo que desear pero para mi fue el inicio de mecánicas inmersivas de juego en VR como esconderse mientras disparas o esquivar con todo tu cuerpo. Fue tal el impacto que para mi fue un juego que abrió un mundo de posibilidades en VR de las cuales yo era escéptica.

Luego vendrían juegos que mejorarían todo esto… pero eso lo dejo para otro artículo.


Breath of the Wild, por Kevin S. D’Ambrosio

Amor es lo que yo siento por este juego. Siempre he sido fan de Nintendo y realmente me dolía mucho la época que pasaba con Wii U. Pero al salir Switch y poder disfrutarla con este juego supe de inmediato que Nintendo ha cambiado. Nintendo es otra. Ha sabido cómo hacerlo y se ve reflejado en el carácter de Breath of the Wild.

Un juego novedoso para la saga, mundo abierto, un reflejo de esa libertad y cambio que quiere Nintendo. Y a su vez manteniendo su esencia tan única. Emoción, desafío, aprendizaje. Horas y horas de juego que a medida que iban pasando, yo me iba enamorando más del juego y también de Switch.

Y por eso considero que esta entrega de Zelda es el juego de esta generación para mí. No es un juego novedoso desde un punto de vista general, sino que es novedoso para Nintendo. Un juego que vino de la mano con uno de los mayores cambios de la empresa nipona. El ver que no sería subestimada en el mundo del videojuego y ha aprendido de sus errores. Después de este aliento salvaje y fresco, hemos visto como Nintendo ruge.


Bloodborne, por Adrián Fitipaldi

El día que llegó Bloodborne a mis manos, supe que no había marcha atrás. Sabía que en el momento en el que ese disco entrará en mi PlayStation 4, todo cambiaría. Y así fue. Nunca le había prestado atención, quizá fue por relacionarlo con la saga Souls (supongo haber jugado primero a Demons Souls no ayudó) pero no podía resistirme a esa ambientación basada en Lovecraft. Así que… caí.

Este juego es un aprendizaje constante, donde por cada victoria vas a tener veinte derrotas. Donde por cada paso que das el juego te empuja tres hacia atrás, donde cada fallo significa una lección con un reto constante que te pone frente a ti mismo. Y vaya que si lo hace. Bloodborne es indulgente con aquellos cazadores que se adapten a la reglas de un universo, creado al milímetro para que cada rincón esconda un peligro nuevo, pero severo y cruel con aquellos que no quieran adentrarse y acatarse estas reglas. Se que enfrentarse a un reto así no es para todo el mundo; pero después de haber jugado más de 160 horas solo me arrepiento de no haber pisado Yharman, antes. Un consejo: hacedle caso al juego, temed a la vieja sangre.

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Un oso (jacoso) varado en una isla de monos.

Ingeniero informático en proceso y escritor frustrado. Me forjé con las portátiles y todavía sigo con ellas. Estoy en esta tripulación para poder narrar mis aventuras como jugador y divagar sobre esta preciosa industria. En la actualidad soy entrenador de los Alas Nocturnas y maestro de la Llave Espada a tiempo parcial.

Con un mando entre las manos desde el 92. Crecí con un dragón morado, un erizo azul y un fontanero que no se dedica a la fontanería. De mayor intenté comerme la tarta... pero era mentira. Retarme a un duelo de insultos puede ser una decisión mortal. Y por si fuera poco, dirijo una isla de monos... por lo que de mayor ¡quiero ser un gran pirata!.

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