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¿Qué sucedió con Mass Effect Andromeda?

La oveja negra intergaláctica de una saga legendaria

Aunque el espacio sea la última frontera, hubo una saga de videojuegos que se atrevió a ir un poco más allá. Una franquicia que sentó unos pilares fundamentales que a tiempo presente siguen igual de firmes. Estamos ante uno de esos éxitos unánimes de crítica y público. De hecho, a su segunda entrega se le considera el mejor juego de su año e incluso de la generación entera.

Y es normal que despierte tantas pasiones entre los usuarios. Mass Effect es una aventura espacial sin precedentes que puso un montón de conceptos revolucionarios sobre la mesa. Sabiendo explotar todos y cada uno de ellos con una maestría ejemplar. A pesar del pequeño bache que sufrió su conclusión, que sí polarizó algo más a la comunidad, con el tiempo se ha quedado en la mente de todos como una trilogía redonda.

Con lo dicho anteriormente, creo que se entiende un poco la descomunal responsabilidad que tenía Mass Effect Andromeda. Este título, que pretendía ser un reinicio de la saga en una nueva dirección, tenía un peso sobre sus hombros muy difícil de levantar. Me atrevo a decir incluso que rozaba lo imposible, ya que las expectativas habían ido creciendo muchísimo a lo largo de los años de desarrollo.

Tampoco quiero que se me malinterprete. Nada de lo que he dicho es una justificación de que el juego pueda estar mejor o peor. Pero creo que es importante colocar las cosas dentro de su contexto. Porque después de jugar durante largo y tendido a esta cuarta entrega… tengo muchas dudas.

Dentro de mí se está generando la desagradable sensación de que una grandísima parte de la crítica que tuvo este juego vino por factores algo tangenciales. No todos, ojo. Quiero aclararlo porque mi intención no es quitarle la razón o el derecho a los jugadores que no disfrutaron de este Andromeda.

Lo que sí que creo firmemente es que viendo el juego con un poco de perspectiva y desde nuevo ángulos, se pueden sacar reflexiones un poco más interesantes. Y es que el discurso que se generó en su momento me parece que ha perdurado demasiado en el tiempo. Y no es para nada justo, ya que pienso que parte de ese discurso ya ha caducado.

Vamos a empezar estableciendo unas bases fáciles de comprender que agilizarán mucho las cosas de cara al resto del texto: Mass Effect Andromeda es radicalmente distinto en la mayoría de sus aspectos a lo visto con anterioridad en la saga. Ahora es cuando toca preguntarse: ¿Esto es bueno o es malo? Pues como casi todo en esta vida: depende.

Hay factores fundamentales en la saga que se han mantenido completamente intactos. Otros se han cambiado para enfocarse en otra dirección. Y algunos otros que dependen tan sólo de las preferencias del jugador en cuestión. Ahora bien, a lo largo del texto veréis como no hay tantos factores negativos per se.

Combate

Si miramos de cerca el combate, todo es bastante más matizable de lo que se dijo en su momento. Por un lado, tenemos el hecho innegable que esta cuarta entrega se centró en hacer un gunplay más convencional que en reforzar la parte estratégica y pausada de sus predecesores. Es entendible que un fan de este sistema tan característico estuviese decepcionado ante esta decisión.

Pero decir que el combate es flojo o peor que en sus anteriores entregas creo que es pecar de fanatismo. Duele mucho perder el control de tus compañeros, eso diría que es casi innegable. Pero la sensaciones a los mandos son muy satisfactorios, tanto en el disparo como en el movimiento. El sistema de asignación de habilidades es el mejor hasta el momento, pudiendo configurar diversos esquemas de combate con los que adaptarnos a la situación.

De nuevo, estamos ante una cuestión de enfoque. Veo comprensible que hayan querido apelar a un público más general haciendo un diseño de shooter más convencional. Pero no desprecia al fan, al que le otorga un sistema de habilidades y de creación de armas la mar de completo y enriquecedor.

Exploración

Este es quizá el apartado que más me duele que se pase por alto. Porque opacar el increíble trabajo de diseño que tiene cada uno de los planetas por unas cuantas pantallas de carga mal puestas me parece injustificable. Ojo, lo repito para los del fondo: Que haya muchas pantallas de carga ES un problema. Uno que se puede volver pesado en sesiones de juego muy largas.

Pero no puede ser que A tire por tierra B. En especial cuando el apartado artístico de los mundos que exploramos a lo largo de la aventura es tan excelente. No solo tenemos los planetas más detallados y bien recreados que hemos visto nunca en la saga, si no que están llenos de montones de actividades que realizar.

La sensación de ser exploradores de lo desconocido es constante a lo largo de la aventura. Abrirse paso con nuestro vehículo, el cual se controla de maravilla, es una actividad tremendamente satisfactoria. Ya que recorreremos una cantidad de paisajes tan increíbles que nos quedaremos ojipláticos en más de una ocasión.

De hecho, lo que más lamento de este apartado es no contar con un modo foto a la altura que nos permita inmortalizar todo esto con el máximo detalle.

Historia

Quizá aquí es donde más puedo acercarme a la postura de ciertos detractores de este Mass Effect Andromeda. Aunque con muchos, muchos matices. Pretender conectar emocionalmente con los personajes en el mismo nivel de intensidad que con los de la saga original es pecar quizá de optimista. A finde cuentas, estamos comparando una trilogía con un entrega que pretendía ser el inicio de una nueva aventura.

Aun así, hay muchos elementos de esta obra que a nivel narrativo son por debajo de lo esperable. La relación paternal que se siente tan forzada, la inteligencia artificial que no termina de convencer o una subtrama de hermanos que podría no existir y todo seguiría igual. Incluso los villanos son un paso bastante hacia atrás para lo que nos tenían acostumbrados.

¿Pero no hay nada que se salve? Ni mucho menos. Hay personajes como Peebee que son todo un soplo de aire fresco que se agradece muchísimo, haciendo que los recuerdes con mucho cariño. La raza de los Angara resulta muy divertida de descubrir. Pero lo que más me ha gustado, sin duda, es la posición del protagonista.

La figura del pionero que encarga nuestro personaje hace que las situaciones que se desarrollan a tu alrededor adquieran matices la mar de interesantes. Ryder no podrá competir con Shepard, pero estoy convencido de que es una figura lo suficientemente sólida como para protagonizar más títulos y crear un vínculo con él similar a lo que sentimos en su momento.

Conclusión

En resumidas cuentas, creo que Mass Effect Andromeda tenía una tarea titánica que supo solventar en parte. Pero las expectativas de la gente y una serie de problemas que, bajo mi punto de vista, se sobre exageraron de forma desproporcionada, dinamitaron un título que tiene muchas más luces que sombras.

Creo que es muy arriesgado tratar de continuar un legado tan poderoso y, al mismo tiempo, poner el rumbo de la nave hacia nuevos horizontes. Pero en mi corazón, Andromeda será ese título que disfruto en silencio mientras los ecos del pasado lo siguen acosando. Pero en el fondo, sé que la saga Mass Effect está más viva que nunca.

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Ingeniero informático en proceso y escritor frustrado. Me forjé con las portátiles y todavía sigo con ellas. Estoy en esta tripulación para poder narrar mis aventuras como jugador y divagar sobre esta preciosa industria. En la actualidad soy entrenador de los Alas Nocturnas y maestro de la Llave Espada a tiempo parcial.

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