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Análisis | Dragon Ball Kakarot, el regreso del RPG a la saga de Toriyama

Hablar de Dragon Ball es hablar de la infancia de muchos de nosotros. Tal vez no era el contenido más adecuado para un chaval de seis o siete años, pero me acuerdo perfectamente que tenía algo que me enganchaba y me hacía querer seguir viéndola. Unos 15 años han pasado desde que, tarde tras tarde, me vi en orden todos y cada uno de aquellos capítulos que recordaba vagamente para conocer la historia de arriba a abajo. Poco después acabe enganchado con un grandioso Budokai 3 para PlayStation 2. Y desde entonces: no he vuelto a interesarme por Dragon Ball.

Es por eso que darle a “Empezar partida” supuso una mezcla de reticencia e ilusión. Quería volver a vivir las aventuras de Goku pero no sabía si la nostalgia iba a ponerse en medio y me iba a dar un buen golpe de realidad. Mientras terminaba de configurarlo todo, saltó la intro del juego y, al oir la música original junto con la intro imitando la serie, instantáneamente se me puso la piel de gallina. Supongo que entendí que era el momento de volver a adentrarme en el mundo de las bolas de dragón, los saiyans y, sobre todo, de Kakarot.


Goku vuelve a resucitar

Sabiendo que es CyberConnect 2 quien se encuentra detrás de esta entrega podemos atisbar que van a saber tratar un producto como es Dragon Ball. A su espalda llevan ya muchas entregas de otra popular serie anime, como es Naruto, que nos ha dejado grandes títulos. Con este Dragon Ball Kakarot, CyberConnect 2, ha querido acercarse aún más a la esencia pura del anime creando un juego que directamente parece un anime. El juego nos llevará desde el primer encuentro con Raditz hasta la saga de Buu pasando, como no, por la saga de Célula o Freezer.

Si bien no todos los sucesos de la serie están representados en este juego, CyberConnect 2 ha ido eligiendo los necesarios para crear una narrativa que avanza sin olvidar sucesos importantes dentro de la saga. Aquí es donde se nota que el juego va enfocado a fans de la saga ya que esa primera introducción de personajes, motivaciones y reconocimiento de enemigos se la ahorran para entrar directamente en materia. Nada que alguien que no haya visto la serie no pueda salvar, pero que denota cual es el objetivo claro de Dragon Ball: Kakarot.

Durante todas estas sagas vamos a poder ver a casi todos los personajes icónicos de la serie pero solo controlaremos a no más de 6, siendo Goku, Gohan y Vegeta los que llevarán más la carga protagonista y a los que podremos personalizar más en profundidad. Esto no quita que los demás personajes no estén presentes de alguna manera, ya que todos tendrán una representación en forma de emblema que nos ayudará a subir nuestras estadísticas.


Saca al Saiyajin que llevas dentro

Hablemos del elefante en la habitación. Sí, Dragon Ball: Kakarot es un RPG. Aunque el juego basa casi todo su gameplay en el combate también tendremos un componente RPG con el que tendremos que lidiar. Los personajes irán ganando experiencia, subirán de nivel, y con los orbes que recojamos o ganemos en los combates, podremos desbloquear mejoras y nuevos ataques para cada personaje. Estos ataques estarán limitados por nuestro nivel y los desbloquearemos como si de una rama de habilidades se tratase. También, como ya he dicho antes, han incluído un curioso sistema de comunidad basado en los emblemas que vayamos obteniendo. Cada uno de ellos potenciará una rama que nos dará un porcentaje extra a nuestras habilidades.

Todo lo que mejoremos en este apartado repercutirá directamente en el combate, quizá la parte más vistosa de este título. Un sistema de combate que podremos llegar a dominar, en dos o tres enfrentamientos, y que no destaca por su complejidad. Tendremos ataques normales con los que poder encadenar combos y también ataques especiales, tanto de energía (Kamehamehas, Masenko, etc.) como de cuerpo a cuerpo. Llegar a encadenar combos es tal vez lo más complicado que tiene este combate ya que hay que saber que ataque puede cortar la animación de otro para poder encadenarlo.

Estas dos facetas, la de RPG y la del combate, pecan al final de ser una repetición de si misma convirtiéndolo, a la larga, en un juego donde avanzamos para conocer una historia que ya sabemos. Según vayamos desbloqueando habilidades los personajes, inevitablemente, irán teniendo esquemas de combate muy parecidos, perdiendo por el camino la esencia de cada personaje, al no tener un valor diferenciador. El combate también peca de este planteamiento ya que, hasta los grandes enfrentamientos contra los grandes rivales, acaban pareciéndose entre sí. Tal vez sea por la repetición del planteamiento o tal vez por la ausencia de escenas dentro del combate que nos hiciesen, parar de aporrear el botón, y disfrutar algo más del combate.


Volando, volando…

Los combates están muy bien… pero recorrer el amplio mundo de Dragon Ball está aún mejor. Los fans de la saga se van a encontrar con un mundo semi abierto, separado por áreas, en el que podremos explorar todas las localizaciones más importantes de Dragon Ball. Explorar no será únicamente para seguir la trama ya que podremos recoger ingredientes u orbes para mejorar nuestras habilidades. Sin olvidar que podremos perdernos en busca de personajes de la saga, para hacer alguna misión secundaria.

Estas misiones secundarias varían siendo, en su gran mayoría, la de recoger ingredientes específicos y volverlos a traer. Muy pocas de ellas se atreven a darnos algo de valor añadido a la historia de los personajes secundarios algo que, con la extensa historia que tiene Dragon Ball, podrían haber mejorado. También vuelve a aparecer el fantasma de la repetición del que hablaba antes: completar una misión secundaria siempre nos llevará a enfrentarnos a los mismos personajes genéricos que nos encontramos mientras volamos por el mapa.

Entiendo que son secundarias y que mucha gente las obviará para continuar solo con la historia principal. Si alguien se interesa por estas secundarias este planteamiento hace que al final desista al encontrarse una y otra vez con lo mismo. Si llego a una secundaria y acompaño (por poner un ejemplo) a Yajirobai en una misión y me cuenta algo interesante, luego conozco el pasado de Bulma porque la ayudo con unas máquinas estropeada, y así con varios personajes, al final querré hacer esas misiones por conocer que me quieren contar.

Por último quiero destacar la implicación que ha tenido CyberConnect 2 en que esa nostalgia de la que hablaba antes vuelva a nosotros con la banda sonora original de la serie y los coleccionables ambientados en el primer Dragon Ball. Parece una tontería pero ayuda a crear ese vínculo entre serie y videojuego que muchos estabamos buscando.


Dragon Ball: Kakarot

Sin duda las aventuras de Goku y compañía nunca van a caer en el olvido. Tienen algo que hace que quieras volver a su historia una y otra vez. Dragon Ball: Kakarot me ha ayudado a volver a reencontrarme con los personajes y sucesos de una serie que marcó mi adolescencia. Es por ello todo fan de esta saga tendrá una lucha intera con este juego.

El intento por integrar una parte más RPG comienza con muy buenas intenciones pero se queda a medio gas a medida que vamos avanzando en el juego. Es un buen planteamiento, que le intenta añadir valor añadido a un juego, que ya de por si funciona con su parte de combates.

Aún así este Dragon Ball: Kakarot camufla alguna de sus carencias poniendo atención a los detalles y apelando a la nostalgia de todo fan. Por eso no es casualidad que utilicen los recursos propios de la serie, como los grafismos o directamente la banda sonora original.

Si eres fan de Dragon Ball esta entrega, dejando a un lado sus defectos y sus virtudes, te encantará. Y si no… ¿a qué esperas para conocer a Goku?


Este análisis ha sido realizado en PC gracias a una clave cedida directamente por Bandai Namco.

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Con un mando entre las manos desde el 92. Crecí con un dragón morado, un erizo azul y un fontanero que no se dedica a la fontanería. De mayor intenté comerme la tarta... pero era mentira. Retarme a un duelo de insultos puede ser una decisión mortal. Y por si fuera poco, dirijo una isla de monos... por lo que de mayor ¡quiero ser un gran pirata!.

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