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Unepic y los creadores independientes

En el artículo de la semana anterior mencionábamos los diferentes incentivos que podría tener una empresa como Ubisoft en comparación con un creador independiente o una empresa de menor tamaño. Aprovechando que he estado jugando Unepic, uno de esos juegos que tenemos aparcado en la interminable lista de pendientes, en las siguientes líneas trataremos de plantearnos algunas preguntas sobre el solitario trabajo de los creadores independientes.


¿Por qué compramos un videojuego?

La infinidad de respuestas que existen a esta pregunta nos marca el camino para intentar conocer el trabajo de un creador independiente. El desarrollo de un videojuego, al igual que cualquier otra aventura empresarial, necesita un ingrediente fundamental y, desgraciadamente para algunos, el núcleo de los incentivos es el precio. Las remasterizaciones, las sagas infinitas y la repetición de los mismos patrones intentando convencer al público de que está viendo algo nuevo es publicidad y propaganda para que compres el videojuego antes de que se ponga en la estantería. Por eso me parecen tan importantes juegos como Unepic, derrochan pasión y creatividad mientras la sociedad adormecida sigue buscando su carné de identidad de una compañía u otra.

En este contexto, las grandes empresas cuentan con un aliado fundamental: la publicidad artificial juega con la falta de tiempo que parece tener la sociedad actual en la que vivimos lanzándonos entretenimiento instantáneo a nuestro cerebro adormecido. En muchos casos, se compra el juego, y no se juega ni diez minutos. Uno más para la colección. Solamente hay que profundizar en Unepic para observar que el porcentaje de los jugadores que tienen cada logro va disminuyendo. Ya lo decía Pascal, “todas las desgracias del hombre se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación”.

En cambio, Unepic y otros títulos verdaderamente independientes, cuentan con una ventaja creada por los mismos incentivos: la pasión, esa alma que tienen que no sabemos ponerle palabras. Francisco Téllez de Meneses, creador de Unepic y Ghost 1.0, dice que “cuando trabajas profesionalmente para una empresa de videojuegos no haces lo que quieres”. No le falta razón. Esa alienación que a muchos les resultará familiar es uno de los factores para que muchos trabajadores quieran salir de la rutina soporífera de las grandes oficinas. Seamos sinceros, no existe mucha probabilidad de que surja un artista o una creación innovadora en esa situación. Nada mejor que ver el Viaje de Chihiro y observar cómo, a través de animaciones, se puede hacer una crítica tan cruel y real al trabajo.


El equilibrio de los artistas

Los artistas nunca se han llevado bien con los burócratas. Por eso, Hideo Kojima, Nolan Bushnell y Steve Jobs, entre otros muchos, han sido personajes tan controvertidos. No es tarea sencilla encontrar el equilibrio entre artista y gerente, entre inversor y creador. Ya que, por mucho que exista una idea, otro factor importantísimo es el capital, la inversión. Así es como a algunos de los anteriormente mencionados les echaron de sus propias compañías: necesitaban dinero, vino el dinero acompañado con un enfoque directo a las ventas del producto, se rebelaron, les echaron y posteriormente volvieron. La historia se repite.

Hablando de capital, también es importante observar el entorno donde los creadores independientes desarrollan su videojuego. La industria del videojuego en España no goza de muy buena salud a pesar de contar con grandes estudios y proyectos. Como en otros muchos sectores, no es falta de talento ni de ganas, sino que la mayoría de los jóvenes prefieren probar en el extranjero y no se piensan dos veces las suculentas ofertas para participar en proyectos de videojuegos muy importantes. Esto debería hacernos replantear qué es lo que estamos haciendo mal y una vez más, son los malditos incentivos. La economía no va de matemáticas, ni de datos, ni de modelos de Excel con hipótesis inventadas que se desvanecen al mínimo contratiempo, va de personas que con una determinada información toman decisiones, y por eso es tan complejo, porque en un mundo globalizado se trata de las decisiones que millones de personas y agentes económicos toman constantemente.


Publicidad soporífera

Es imposible predecir el futuro pero es bastante probable que el próximo videojuego que nos sorprenda no salga del despacho de una oficina. Pueden engañarnos con gráficos y con campañas publicitarias millonarias, pero será un mero placebo y sentiremos automáticamente ese mismo vacío que experimenta el protagonista sin personalidad que forma parte de una historia en la que él y sus amigos van a matar al héroe y al final, matan al héroe. Y fin.

Unepic no es eso, Unepic es fruto del conocimiento y la experiencia del creador. De cómo ha creado una historia rica en contenido con influencia variadísima que sólo él nos la puede explicar en detalle. Las películas, los libros, el MSX y los videojuegos, las propias experiencias, el humor, las partidas de rol, todo ello se ha mezclado para darnos un juego redondo. Varias veces jugando a Unepic me ha salido la sonrisa pensando: esa película la he visto yo o, ¿Qué querrá decir con esta parte? Y no puedo olvidarme de la banda sonora que, no me preguntes por qué, parte de ella me recordó al Mickey Wild Adventures de la PSX.


Conocimiento y experiencia

Todos los grandes videojuegos han nacido del conocimiento y de la experiencia. Shigeru Miyamoto no habría creado Zelda si no fuese por sus aventuras en el bosque de niño, ni Alekséi Pázhitnov hubiese hecho lo mismo con Tetris si no fuese por el juego tradicional ruso, el Pentaminos. Todo nace de esa experiencia y de la capacidad ilimitada de la imaginación. Ese es el verdadero progreso, la innovación y la creatividad. Y no nos confundamos, yo también voy a disfrutar The Ghost of Tsushima o The Last of Us 2 pero debemos reivindicar y apoyar a esos creadores independientes que pueden ofrecernos experiencias inolvidables. Nos hemos distanciado demasiado del proceso de conocer, de tener curiosidad.

La historia de Unepic y su creador es inspiradora, siento que Francisco Téllez nos ha ofrecido una parte de sí mismo. No me queda más que sonreír mientras observo el final de Unepic sabiendo que voy a echar de menos a todos sus personajes. En estas condiciones, no se me ocurre otra cosa mejor que hacer que volver a la Grieta del Invocador. Seguiremos complicando las cosas.

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Abogado. Ex-nadador frustrado. Escribiendo sobre cosas y videojuegos con unos monos que me encontré por la red. Bienvenidos al rincón de pensar.

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