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Wolfenstein (I), no digas que fue un sueño

Que hace tiempo que los creadores de historias han hecho un esfuerzo por darle una vuelta a la temática onírica es un hecho consumado. David Lynch ha cultivado durante toda su carrera esta suerte de revolución en la que el mundo de los sueños, en relación con el paso del tiempo líquido y espeso, supone una realidad. No una falsa o alternativa, sino una realidad más.

Wolfenstein, no digas que fue un sueño es la primera parte de dos artículos dedicados a reflexionar sobre la temática onírica en los Wolfenstein de MachineGames

Hay desde el inicio de Wolfenstein: New Order (2014) un toque onírico que queda pocas horas después soterrado, sí, pero empapando el argumento de una manera elegante. Blazkowicz despierta amodorrado nada más comenzar la aventura, pero debe ponerse alerta ante la ofensiva aliada contra el Complejo de Wilhem “Calavera” Strasse. Tras un asalto fallido que se saldaría posteriormente con la victoria nacionalsocialista y la consecuente derrota de los Aliados en la II Guerra Mundial, el protagonista consigue huir, no sin quedar en un estado de semi-inconsciencia durante años. Un duermevela.

Wolfenstein no digas que fue un sueño

Tiempo

El tiempo queda diluido de manera líquida en las 4 entregas que forman esta suerte de reinicio de la saga Wolfenstein (The New Order, The Old Blood, The New Colossus, Youngblood). Esta liquidez se espesa conforme avanzan las tramas y todo se complica más y más. No obstante, el jugador posee la sensación de que esta Historia alternativa en la que la Alemania Nazi ganó “la guerra que había que ganar” es impostada. Algo falla; nuestro nos avisa de que no va bien la cosa. Al contrario que sucede en otras ucronías, la sensación constante de estar ante un escenario y no una realidad (alternativa) se instala murmurando constantemente en nuestra mente.

Pese a que la publicidad del título jugó con el asunto de exponer una sátira de la cultura pop de los años 60 nazificados, lo falso de todo aquello que se nos presenta no puede ser soslayado. Si es una realidad paralela, ¿por qué el paso del tiempo aparece truncado? ¿Por qué los años 60 (y 80) nos parecen tan sumamente falso? Lo dicho: es una ucronía en la que no creemos.

Wolfenstein no digas que fue un sueño

“Los hombres viven sus vidas atrapados en un presente eterno, entre las nieblas de la memoria y el mar de sombras, que es todo cuanto conocemos de los días que vendrán. Hay mariposas que viven toda su vida en un solo día, pero para ellas, ese pequeño espacio de tiempo dura tanto como para nosotros los años y las décadas. Un roble vive hasta trescientos años; una secuoya, tres mil. Un arciano puede vivir indefinidamente si nada lo daña. Para ellos, las estaciones pasan como el revoloteo de las alas de una mariposa, y el pasado, el presente y el futuro son lo mismo. […]”

Danza de Dragones, Bran (III)


Arena

Que hace tiempo que los creadores de historias han hecho un esfuerzo por darle una vuelta a la temática onírica es un hecho consumado. David Lynch ha cultivado durante toda su carrera esta suerte de revolución en la que el mundo de los sueños, en relación con el paso del tiempo líquido y espeso, supone una realidad. No una falsa o alternativa, sino una realidad más. Los que hayan visto y leído todo lo publicado con Twin Peaks sabrán a lo que me refiero. De cualquier modo, el mundo de los videojuegos nos presentó un título como Bloodborne, que incidía en dimensiones/realidades paralelas al mundo real/de la vigilia que eran tan “reales” como la del mundo real.

Este reinicio suave de la saga Wolfenstein también le dedica un espacio a las dimensiones paralelas, los viajes (que no son viajes) en el tiempo y al constante murmullo consistente en no pertenecer a la realidad “real”. Esto lo desarrollaré en el artículo de mañana, pero la idea que debe permanecer consiste en que esta vuelta de tuerca desecha el mundo de los sueños o mundo soñado por un ente como una realidad completamente falsa. El mundo de los sueños “existe”, aunque suponga un desgaje de la realidad verdadera o nuclear.

Wolfenstein no digas que fue un sueño

A candy-colored clown they call the sandman
Tiptoes to my room every night
Just to sprinkle stardust and to whisper
“Go to sleep. Everything is all right.”

I close my eyes, then I drift away
Into the magic night, I softly say
A silent prayer like dreamers do
Then I fall asleep to dreams, my dreams of you

In dreams I walk with you, in dreams I talk to you
In dreams you’re mine, all of the time
We’re together in dreams, in dreams

But just before the dawn, I awake and find you gone
I can’t help it, I can’t help it, if I cry
I remember that you said goodbye

It’s too bad that all these things
Can only happen in my dreams
Only in dreams, in beautiful dreams

In Dreams Roy Orbison


Sueño

Lo comentado con anterioridad se es mostrado como verídico en el momento en que completamos Wolfenstein II: The New Colossus (2017) y Wolfenstein: Youngblood (2019): los protagonistas son conscientes de que su realidad es una de muchas, pero no es la original, la nuclear, pues viven en una realidad paralela. Una realidad soñada. Mientras que para el público mayoritario la idea de dimensiones paralelas queda presentada con meridiana claridad, la premisa de que “todo es un sueño” permanece oculta. Existen varios momentos en que Blazkowicz sueña con una vida diferente; empero, no es un sueño a la vez que lo es, pues aunque soñando como está en una realidad soñada, el sueño deviene reflejo de otra realidad alterna, soñada u original.

Todo lo explicado puede parecer abstracto, confuso y contradictorio, por eso me gustaría que los lectores dejasen en sus comentarios qué les parece esta interpretación. De todas formas y antes de acabar este artículo, desearía dejar claro que si bien las realidades soñadas/mundos del sueño son reales, todas derivan de una realidad original o de vigilia, algo que ya expuso magníficamente Bloodborne. La reiteración es necesaria, pues puede surgir la duda acerca de si una realidad soñada surge posterior o anteriormente con la realdad de la vigilia. A decir verdad, surge con posterioridad, pero desde el mismo momento de su creación “siempre” ha sido coetánea a la realidad de la vigilia, pero puede representar este mundo de los representar un pasado que se perpetúa en un presente eterno, ser un presente futuro o un pasado al presente, o ser una luz, la cual a través de un fino velo, presenta un presente futuro o un futuro presente. Eso ya depende de la elección del creador de la historia y de cómo quiera plasmarla…


“A través de la oscuridad del futuro pasado el mago ansía ver. Uno canta entre dos mundos: Fuego, camina conmigo”.

Twin Peaks, Mike


Wolfenstein no digas que fue un sueño

[FIN DE LA PRIMERA PARTE]

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Un oso (jacoso) varado en una isla de monos.

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