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Wolfenstein (II), la vida es sueño

No existe un sueño sin un soñador, salvo que presupongamos que exista un sueño que sea soñado a sí mismo.

Wolfenstein, la vida es sueño es la continuación del anterior artículo en el cual expresé mis reflexiones acerca de que Wolfenstein utiliza de un modo soterrado la temática onírica como contrafuerte de su trama global. También establecí los tres principios que suelen seguir la ya mencionada temática onírica en los argumentos contemporáneos:

  • El tiempo en el mundo onírico es alterado ya que no circula de manera lineal, sino que entra en paradojas temporales con combinaciones varias: el presente es el futuro, el futuro es el pasado, etc. Los ciclos temporales y la inevitabilidad del destino suelen ser temática recurrente adscrita a la temática onírica.
  • La dimensión del sueño u onírica es veraz en tanto en cuanto lo que ocurre en ella es “real” y puede llegar a tener impacto en el mundo real o de la vigilia. Y viceversa.
  • Tanto el espectador/jugador como los personajes de las tramas, sean protagonistas o no, suelen ser conscientes de que viven en el mundo de los sueños. Si no lo saben, al menos sí perciben la “extrañeza” de la dimensión que habitan.
Wolfenstein la vida es sueño

Vivimos en un sueño

Vivir en un sueño no es una premisa especialmente original, pero sí sumamente atractiva. La trama de Final Fantasy X (2002) giraba en torno a ello. Si prestamos atención a lo que he expuesto en la introducción de este artículo, podremos ver cómo los tres principios enunciados se encuentran en la obra de la ya extinta Square-Soft: La Zanarkand de Tidus es producto del sueño de los oradores, pero su veracidad como realidad es palpable; el tiempo, además, sucede en un pasado que se perpetúa como eterno presente; los habitantes de Zanarkand, para terminar, poseen cierta consciencia de que ese mundo no es “real” aunque no lo verbalicen como tal y se mantengan anestesiados debido al sueño de los oradores.

Sea como fuere y si tenemos en cuenta que el mundo de los sueños se desprende de manera directa o indirecta del mundo de la vigilia, la relación de dependencia de la dimensión onírica de la de la vigilia suele ser temática recurrente. Así ocurre en el mencionado Final Fantasy X cuando Sinh es derrotado y acaba el sueño de los oradores: el fruto del sueño, Zanarkand y sus habitantes, incluido Tidus, desaparecen y marchan al Etéreo; en Bloodborne, es posible destruir las pesadillas erradicando el origen de estas. Estos ejemplos sirven para dejar claro que la supeditación, la relación de dependencia, entre el mundo onírico y el mundo de la vigilia.  Con esto en mente, habría que introducir una cuarta premisa: la fuente del sueño.

Wolfenstein la vida es sueño

Vivimos en un sueño, pero ¿quién es el soñador?

No existe un sueño sin un soñador, salvo que presupongamos que exista un sueño que sea soñado a sí mismo. No es usual que existan dimensiones oníricas que sean sueños sin origen. Así, los oradores o Gehrman son la fuente de los mundos de los sueños en Final Fantasy X y Bloodborne, respectivamente. Wolfenstein no presenta la fuente del sueño ni elemento dispositivo. Si afirmamos que las realidades paralelas distintas a la original (los Aliados derrotan al Eje en la II Guerra Mundial) poseen elementos parciales o totales oníricos, ¿por qué existen realidades en los nazis son derrotados?

Youngblood deja a las claras que existen miles de realidades paralelas cuya principal característica reside en el hecho del Eje derrotado. Universos alternativos que viven en paz. Ignoro si los guionistas profundizarán en ello con posterioridad (todo indica que sí), pero me resulta curioso, de ahí la elaboración de estos artículos, que hayan introducido el elemento onírico. Por tanto, también debemos preguntarnos lo siguiente: ¿por qué la trama introduce dichos elementos en lo que parecía ser el argumento prototípico de realidades paralelas? Además: ¿hay una realidad original, un sueño producto de la vigilia? ¿Todas las realidades son soñadas, mundos oníricos o solo en las que el Eje ha obtenido la victoria? ¿Es única y exclusivamente el universo que acoge los Wolfenstein el que puede ser considerado como onírico?

No es una decisión casual o meramente de publicidad atractiva el presentar un futuro alternativo en el que los nazis ganaron la guerra, sino que debe haber algo más. El qué es algo que descubriremos en futuribles entregas de la franquicia.

Wolfenstein la vida es sueño

La vida es sueño

En no pocas ocasiones a lo largo de Wolfenstein II: The New Colossus, contamos con la oportunidad de escuchar las conversaciones de nuestros enemigos mientras nos infiltramos. Algunas veces los soldados hacen alusiones a que sienten la realidad de manera “rara”. Hay una situación en que uno de los soldados dice explícitamente algo parecido a esto: “Tengo la sensación de que todo esto es un sueño. Que todo esto no es real”. Podríamos tomarlo como una frase ocasional y casual, pero habiendo tantas pistas a lo largo del título no creo que esté puesta por casualidad, máxime cuando la comunidad, ya con Wolfenstein II de 2017, ha comenzado a sospechar que todo es un sueño, que hay algo raro.

Si tuviera que dar mi opinión sincera sobre el tema, creo que los desarrolladores no van a profundizar demasiado en ello, sino que van a conducir la trama del futuro a realidades alternativas. Quizás ese conocimiento les permita derrotar definitivamente a los nazis.

Wolfenstein la vida es sueño

Conclusión

Los elementos oníricos en Wolfenstein me sorprendieron, pues las primeras ocasiones en los que se mostraron creí que se trataría de lo ya mostrado mil veces en otros argumentos: los sueños como reflejo del inconsciente, representando los sentimientos más ocultos de la psique humana. Wolfenstein II y Youngblood confirmaron, no obstante, que quizás los sueños no eran sino el reflejo de realidades paralelas y que los soñadores de tales sueños, en realidad, vivían en un sueño.


Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

La vida es sueño, Segismundo


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Un oso (jacoso) varado en una isla de monos.

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